jueves, 17 de marzo de 2011

Money

viernes, 11 de marzo de 2011

Lumbrera


¿Pero a esta puta por qué no le da por escribir del tsunami de Japón?. Eso ha resonado en mi mente durantre el sopor de la siesta y me he depertado gritando: ¡Porque no me sale del chichi!. Una es así. Ordinaria y burra como ella sola.
Ya se que da la impresión de que tengo algo contra él y no es cierto. Yo estaría encantada y orgullosa de defender al Gobierno de mi país y a sus ministros, pero es que ¡no puedo!.
¿Cómo se pueden proponer ayudas a un producto que ni está en el mercado ni va a estar regulado hasta el 2012?. Sí, efectivamente, hablo de las ayudas a los neumáticos eficientes del ministro de las bombillas, esa luminaria que ilumina nuestras vidas haciendo que descienda la venta de ruedas a la espera de un producto inexistente. ¡Eso es animar la economía!. Naturalmente, cuando alguien tiene la vista tan larga corre el riesgo de pasarse. No se puede ver tan lejos. Luego se defiende de las bromas que se le gastan a costa de las bombillas. Mire: esto ya no da para bromas, da asco, grima, pena, lo que usted quiera, menos risa. Añadan las puñaladas traperas de las agencias de rating beneficiando a la teutónica Merkel y esa educación tan respetuosa del presidente del gobierno con las agencias, con la Angela, el hecho de que ahora defienda lo que la alemana le sopló al oído como si lo hubiera parido él y es que dan ganas de salir corriendo.
Sí, no es que una sea pro soviética de armas a tomar, pero añoro aquel zapatazo de Nikita Khrushchev. ¡Un poco de carácter, por favor!
¡A la mierda!

martes, 8 de marzo de 2011

Viva Grecia


Sin el pudor que aún tengo, sin la vergüenza que me queda: Me alegro.
Me alegro de que se vaya sabiendo quién está detrás de estas agencias que no tienen la decencia de calficar la deuda de un país a bonos basura. Me alegro de que se les denuncie y se les persiga.
Conocí Grecia hace unos cuantos años, cuando nos podíamos permitir viajar creyendo que no tendríamos que preocuparnos por una situación como la presente. La vida es así. Me enamoré de Grecia y dije que alguna vez volveríamos. Ojalá lo podamos hacer. Es de esos paises que han sabido conservar su personalidad, idiosincrasia que le dicen. Tantos maravillosos recuerdos de aquella estancia. Por eso me alegro de que a los infames acaparadores de dinero se les denuncie y se les pidan responsabilidades. Y me alegraré si a los banqueros causantes del desastre también se les denuncia y acaban en la cárcel disfrutando de sus bonus. Sí, escupo rabia, sí. En el día de la mujer trabajadora. Otra sandez para distraernos con memeces como que el hombre nos prepare la paella mientras nos tocamos la vaina. Y ya está, ya tenemos igualdad. Cuánta pandereta.
¡Déjennos vivir en paz!

sábado, 5 de marzo de 2011

¿Me lo explican?


Hemos tenido una enganchada, y todo por el famoso plan de ahorro energético que propone el ministro de las bombillas.
He leído la noticia y como no la acababa de entender se la he dado al prejubilado para que la tradujera, a ver si así me daba por enterada. Finalmente hemos llegado a la conclusión de que los ayuntamientos no van a ver reducida la factura de la luz, que las bombillas se las cambian las empresas energéticas ¿? y con lo que ahorran en gasto de consumo amortizan la inversión, porque, deducimos, la factura va a ser la misma. Una especie de tarifa plana de luz para los ayuntamientos, que vamos a pagar los contribuyentes y de la que van a salir beneficiadas, qué raro, las empresas energéticas. Un a modo de: usted apaga la luz a las 10, pero sigue pagando lo mismo que cuando no la apagaba, que se trata de ahorrar energía, pero no dinero.
Se me ocurren palabras para calificar este hecho, pero prefiero omitirlas, que una es muy mal educada.
Como ciudadana miembro de un municipio no me parece que me vaya a beneficiar en nada, y ahora me gustaría saber qué opinan nuestros ediles de que les metan mano en las luminarias munícipes y sigan pagando lo mismo.
Tal vez se pregunten por qué hemos tenido la gresca, pues porque cuando se me ha encendido la luz cerebral he preguntado si a cambio de pagar lo mismo también nos cambiarían todos los electrodomésticos y lámparas hogareños por unos más eficientes. Claro, habría que saber hasta cuándo íbamos a pagar la tarifa plana, para ver si nos compensaba dejar entrar en nuestra mansión VPO a los currelas de las energéticas.
El interlocutor me ha dicho que no pierdo ni en lejía y me he sentido levemente ofendida, y ha añadido: mira esta otra noticia en la que la Coghen pide que le reembolsen el abono de transporte público; si el abono anual más barato cuesta 506€, el ahorro del 5% que propone el gobierno para las comunidades con cercanías (Madrid y Cataluña), y que va a salir de los bolsillos de todos los españoles, es de unos 25€ al año. Francamente, querida, si yo fuera uno de esos posibles usuarios me importaría bien poco.
Como de costumbre he quedado prendada de su labia y me he rendido a sus pies. No se por qué no me lo hacen ministro de algo. Yo estaría encantada en coche oficial con mi abono de transporte pagado por los demás. Les advierto que como asesora tampoco tengo precio; tengo mi propio plan de ahorro energético y es muy simple: consiste en abolir la televisión. No sólo ahorraríamos energía, sino que ganaríamos en inteligencia. Ahí queda.

Sebastián quiso ayer dejar claro que la iniciativa será "gratuita para todo el mundo" y que, por lo tanto, no será un gasto adicional para los ayuntamientos. Industria financiará las instalaciones en los más de 2.200 municipios que tienen menos de 200 habitantes.

En los demás, serán las empresas de servicios energéticos las que renovarán el alumbrado, a cambio de beneficiarse después del ahorro energético que supondrán las nuevas bombillas a los consistorios. En definitiva, las empresas realizarán tanto el proyecto como la inversión necesaria para lograr el ahorro energético y obtendrán sus ingresos de parte del ahorro que tendrán los ayuntamientos. Su gasto energético será menor pagando lo mismo.

viernes, 4 de marzo de 2011

Mil rayos


Encantada de la vida, como una palurda, di un salto de mi trolley y me lancé a pregonar la buena nueva: Nos bajan un 5% el transporte público. El prejubilado me miró desde su distancia analítica y me preguntó: ¿La Mancomunidad, que se va a gastar más de 16 millones en la compra y rehabilitación del convento de las Salesas para hacer su sede va a bajar los precios, con la que está cayendo?. No, mi amor, le respondí, el gobierno de España va a bajar las tarifas del metro y cercanías para fomentar el transporte público, que está la cosa muy malamente para andar en coche derrochando gasofa. El interlocutor me miraba con cara de incredulidad y me espetó: Pero si aquí no tenemos de eso, que estamos en la periferia provinciana, bonita, que ni tranvía ni metro bus, que sale caro según dicen esos estudios tan poco baratos que hacen de encargo. No bebas más, reina.
Con eso me quedé; por eso, al ver que las comunidades que tienen esos sistemas de transporte le dicen al ministro "que haga el favor de no invitar a café a los ciudadanos si lo van a tener que pagar ellos", vi la luz, no la de las luminarias que quieren cambiar a doblón, que dicen que los led son de ahorro. Y me pregunto si las que nos bañan de luz amarilla no son también de bajo consumo. Hombre, igual consumen más que las otras, pero a menudo precio la bombilla. Claro, que si lo dicen los expertos, será. Desde mi burrez, aprovechando las propuestas, le he soltado al del mando a distancia que el ministro dice que hay que cambiar los neumáticos para ahorrar combustible, por consiguiente (que decía González), si me compro unas botitas que tengo fichadas, andaré mejor y consumiré menos energía, con lo que podemos quitarnos los yogures y ahorrar. ¿No te parece maravilloso, tesoro?. Como toda respuesta ha cambiado de canal y me ha dicho que la tele que compramos con el cambio a la TDT se ha quedado obsoleta en menos de un año y que no vemos la alta definición y consume mucho, que con una de LED en 3D iba a ver hasta los granos de los futbolistas.
Creo que en nuestro hogar necesitamos un serio plan energético. Voy a ver si le convenzo de cambiar el reloj de mi muñeca, que se quedó sin pila hace un tiempo, por uno de esos que se cargan de energía con la luz solar. Son caros, pero y lo que te ahorras en pilas, qué.

lunes, 21 de febrero de 2011

Dignidad


El edificio Dakota siempre me ha provocado una extraña seducción, no es para menos con el asesinato de Lenon y el protagonismo de la película La semilla del diablo. De hecho afirmo que vivo en el Dakota local. Así que me he abalanzado como una posesa a leer el artículo sobre sus inquilinos y sus historias. Ya saben, ese vecindario tan exclusivo que se permite seleccionar a los compradores de los apartamentos y vetarlos. En el edificio hay dos residentes de color, negros, y uno de ellos ha decidido denunciar al consejo de propietarios por racistas. Una se pregunta dónde tenemos la dignidad. En el caso del denunciante es evidente que en los intereses, porque sabiendo lo que sabe, lo denuncia ahora que le niegan la compra de un apartamento anexo al que ya posee. Otra indignidad que me llama la atención es que la cantante Roberta Flack, la segunda residente de color del edificio, soporta tener que sacar a pasear a su perro utilizando el montacargas, cuando el resto de inquilinos lo hace en el ascensor principal. Roberta no ha dicho nada y me asombra que aguante un racismo tan flagrante. ¿Es más importante el vivir en ese edificio que la dignidad; qué somos capaces de aguantar, cuál es nuestro precio? Sigo sin ser capaz de darme respuestas.

miércoles, 16 de febrero de 2011

La Martina

 
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