jueves, 29 de noviembre de 2012

Easy to be hard

sábado, 15 de septiembre de 2012

Mandurrialandia. Un cuento.


Mandurrialandia es la capital del reino inexistente, protagonista de este cuento para menores, adultos y adúlteros de pensamiento, palabra, obra u omisión.

En un tiempo inconcreto, Mandurrialandia era la monda y el despiporre de todo el país. En ella residían, como Dios manda, toda la corte real. La expectación que suscitaban sus apariciones estaba provocada por la peculiaridad de los personajes. La reina, que no era natural del país, no dominaba el idioma y, en consecuencia, cada vez que abría la boca no se entendía nada, por lo que sus “mensajes” llegaban a través de terceros, que los interpretaban a su conveniencia, publicando libros que provocaban la controversia y polémica lógicas cuando las ideas propaladas son contrarias a la dirección general de la sociedad. Por el contrario, el Rey, pese a ser natural del reino y dominar el idioma, tenía dificultades para hacerse entender debido a un problema de dicción que opacaba su lenguaje, pero no era esta peculiaridad la que suscitaba la expectación general, sino el hecho de que, debido a su avanzada edad, en cada una de sus apariciones existía un alto riesgo de que acabara protagonizando el acto con una pérdida del equilibrio, un momento de ira, un desaire, o cualquier otro gesto impropio de su cargo, consiguiendo un alto grado de estupefacción, incredulidad e incluso hilaridad entre sus súbditos. Algo similar ocurría con el resto de la familia real, cuyos personajes, lejos de convertirse en representantes del digno comportamiento que cabría esperar en ellos, se habían ido alejando del mismo con una actitud genuinamente plebeya: matrimonios nada aristocráticos, divorcios, escándalos y procesamientos judiciales. En resumen, nada merecedor de ser narrado a quien espera encontrar unas vidas ejemplares y un modelo de virtud digno de ser emulado.

En el condado de Mandurrialandia quien manejaba las riendas era la condesa de Mandurria, rica heredera a quien todos reconocían su capacidad de liderazgo pese a sus desabridas y estrambóticas salidas de tono, llegando incluso a pedir la cabeza de los responsables de lo que ella calificaba como “mamandurrias”, calificativo del que únicamente ella conocía el significado y que a todo el mundo resultaba gracioso. Mamandurria podía ser un edificio que no le gustara, la presencia de periodistas donde ella no los quería, que una madre indignada le arrojara un Tupper a la cabeza en señal de protesta, o cualquier acto reivindicativo que considerara contrario a sus intereses, como que los trabajadores de un centro clínico le montaran un pollo porque se iban todos al paro laboral, y así era capaz de encararse con ellos y mandarlos a freír mamandurrias con sus pancartas.

La condesa de Mandurrialandia, popularmente conocida como “la mamandurrias”, inconsciente de su edad y condición física, ajena a padecer cualquier tipo de complejo, era muy aficionada al “rocerismo” popular, gustando de vestirse incluso de castañera si esto la aproximaba al populacho que la adoraba y proclamaba como su lideresa en cada confrontación electoral a la que se presentaba. En la celebración de estos comicios, aparecía cautivadora y sonriente en vallas y carteles publicitarios, en unos frente a un espejo al que preguntaba “¿quién era la más bella del condado?”, y en otros “si había alguien más bella que ella”. Lógicamente el espejo daba la callada por respuesta, ya que no había publicista capaz de dar con una frase acorde con la situación y preferían no correr el riesgo de hacer una mamandurria que les costara la cabeza y asumir el riesgo de no poder pagar la hipoteca del adosado en que residían en una urbanización alejada del centro de Mandurrialandia.

“La mamandurrias”, mujer emprendedora y líder por naturaleza donde las haya, tenía como gran empeño hacer de Mandurrialandia una capital digna, no ya de su arruinado reino, sino envidia del orbe todo. Con este fin, y sin darse cuenta del ridículo imitador y pretencioso en el que incurría, se empeñaba en emular a otras grandes ciudades, y si estas destacaban por tener espectáculos musicales, ella quería tener lo mismo en las avenidas de Mandurrialandia, consiguiendo que dichos espectáculos se instalaran en la capital y provocando la irritación de sus productores que veían cómo los escenarios se les quedaban pequeños, lo que no era razón para que el precio de las entradas se ajustara a la baja. No conforme con esto, insistía fomentando la construcción de edificios altísimos que le dieran empaque y compitieran con los de otras grandes ciudades, volviendo a hacer una mamandurria que no llegaba a la suela del zapato de edificios emblemáticos del ancho mundo. Por si esto no fuera poco, su empeño se dirigió a hacer de Mandurrialandia una ciudad llena de neones y color, donde el juego fuera el atractivo turístico fundamental de la ciudad. Aquí chocó en conflicto de intereses con la región conocida como “de los 400”, pues este era el número estimado de padres fundadores capitalistas y dueños de la región. El resto eran una cuadrilla de advenedizos paniaguados y sin raíces, inmigrantes en su mayoría, a los que imponían sus criterios nacionalistas y llamaban charnegos.

La mamandurrias se rodeaba de una viril corte, a diferencia del presidente de la nación, que lo hacía de féminas, lo que hacía del desgobierno un nido de víboras rodeadas de su consejo de víboros y viborillas. La competencia entre las reptiles era feroz, no solo por el lucimiento de su supuesta belleza, para lo que se adornaban y teñían (invariablemente de rubio) sin descanso, sino también por la cuota de poder que eran capaces de alcanzar, la retribución económica que conseguían cobrar y la masculinidad y buena planta que podían acumular en su derredor. Las dentelladas, cuchilladas traperas, traiciones y vendettas eran moneda común entre las distintas facciones, donde caer en desgracia implicaba convertirse en alguien apestado y condenado a no levantar cabeza nunca más. “El fin justifica los medios y lo demás mamandurrias” era su lema de cabecera.

Este es un cuento sin princesas, como ya dije, ni tan siquiera de condesas, ni príncipes, es de sucedáneos y hora es ya que conozcamos a nuestro coprotagonista.

Como toda gran capital que se precie, Mandurrialandia no podía dejar de tener una selecta selección de deportistas de primerísimo nivel, venidos en su mayoría de lejanos y cercanos países y pagados a precio de oro. Esta casta de músculo joven de primera calidad era cotizadísima en el mundo social y entre todos ellos destacaba un paquebote muscular venido de otras tierras a jugar en el equipo Real Mandurrialano. Al paquete de músculos no le faltaban ofertas de hombres y mujeres, que conocedores de su afición por coleccionar relojes en su finca de La Comadreja, le sugerían que en el cajón de sus mesillas de noche dormía un reloj cuya correa tenía la anchura exacta de su muñeca; a veces podía tratarse de un Rolex de oro, otras un Patek Philippe, un Hublot, un Cartier, o cualquier otra marca de lujo y carísimo precio. El joven se dejaba querer y acrecentaba con afán su inacabable colección. En uno de estos eventos sociales, nada culturales, se produjo el encuentro interesado de la mamandurrias y el deportista mandurrialano. No tardaron en saltar brillos y fulgores dorados en los ojos del muchacho, que se aprestó a una visita de cortesía al palacio de la mamandurrias. Cuando llegó, un apuesto mayordomo con ligera melenita rematada por una mecha blanca sobre la frente, le indicó que debía acompañarle y vestirse con la equipación de competición del Real Mandurrialano, indicándole que, inevitablemente, debía subir la pernera derecha de su pantaloneta hasta la ingle, dejando ver en toda su longitud el poderoso miembro inferior. Una vez realizadas las indicaciones, el mayordomo, con una amable sonrisa, le acompañó hasta las dependencias privadas de la mamandurria. Al entrar en la suave penumbra que iluminaba la habitación, perfumada con un espeso ambientador de inclasificable mezcla floral y olor a humo de puro, no pudo evitar que el conjunto le recordara a la exposición que había visto en un afamado centro comercial y que le produjo cierto repelús, pues era hombre de gustos sencillos, aunque dorados. La mamandurrias se encontraba sentada a contraluz en un sillón y se levantó al verlo parado en el centro de la habitación. La silueta se dirigió lentamente hacia él con un movimiento sinuoso y en la medida en que se aproximaba podía comenzar a distinguir a la mamandurrias luciendo un corpiño negro con unos ligueros que sujetaban unas medias rojas. Sin duda caminaba hacia él sobre unos tacones y al llegar a su altura posó un brazo cubierto por un guante rojo que le llegaba hasta el codo, sobre su atlético hombro. El otro brazo rodeó su cuello y sintió en su nuca el deslizarse del guante y cómo la piel rozaba su cuello. El guante calló al suelo y la mamandurria le pidió que lo recogiera. Al agacharse descubrió que los zapatos no tenían tanto tacón como había supuesto y que bajo los mismos y sobre las medias, un par de calcetines dignos de coronar el himalaya abrigaban los mamandurrianos pies. Se incorporó desconcertado y sintió cómo la mano acariciaba su muslo desnudo, mientras al oído la voz de aquella mujer le susurraba que siempre tenía los pies helados y le preguntaba si aquella era la pierna de su fortuna. Pidiéndole que le acompañase hacia la cama le tomó de un extremo del guante que sujetaba, tirando de él como si de una mascota adiestrada se tratara. Al pie de la cama nuevamente se quedó parado al vislumbrar otra silueta en la penumbra. Sin duda era un hombre y no parecía el mayordomo.

-          No tengas miedo, dijo ella.

-          Yo juego solo, dijo él.

-          Pues hoy haremos equipo, le replicó.

-          Yo cuando toco pelota chuto gol, no hago pases, contestó.

-          Hoy hacer lo que sea, que aquí jugarse la maxi copa, dijo el extraño al tiempo que se levantaba y se dirigía hacia ellos.

Fue entonces cuando lo reconoció. Ante sí, vestido con camiseta de tirantes, calzoncillos boxer y calcetines, con un puro encendido colgando del morro, se encontraba el mismísimo multimillonario encausado en varios países, promotor de la grandiosa inversión que estaba en juego. Ahora sentía que tenía una gran victoria a su alcance por la que luchar. El pedazo de reloj que lucía aquel tipo le hizo ensimismarse en su colección y abstraerse de todo lo demás.

La condesa se tumbó en la cama y dijo: “Me gustaría ser como la princesa del cuento y que me despertaran de mi largo sueño con un profundo beso. Lo que es la vida, sólo faltan los aspersores”. Fue como una señal. Adoptó la postura que le caracterizaba y se concentró. Lo que ocurrió a continuación es difícil de contar. Un golpe en su cadera provocó que toda su contención se desparramase sobre la cama y la condesa, que empezó a gritar como una posesa. El promotor gritaba: “No, no, tú jugar conmigo y ella gritarme ánimo. Mi ganar tú y firmar contrato ventajoso para todos, guarro”. Por la habitación seguía dando botes el balón que le había golpeado y que había lanzado el promotor de una patada golpeando su pelvis y que había desencadenado aquella humillante situación digna de un baño de espuma en la pista de una discoteca. La mamandurrias estaba hecha una fiera gritando: “sólo pensáis en lo mismo, no tenéis ni idea de lo que son negocios. Más te vale que este no se eche a perder, porque la próxima pelota que toques será con escayola de por medio. Y además  me has arruinado el juego de sábanas de seda que me dieron en el banco cuando abrí una cuenta en Singapur. ¿Tú sabes lo que cuesta este juego de sábanas negras, so patazas, tú sabes lo que tuve que sacar del país para ingresar a plazo fijo por un año para que me las dieran? Vete, vete de mi vista so mamandurrio”.

-          Yo… yo… ¿y el reloj?, acertó a decir.

-          Toma la mamandurria de reloj y lárgate de mi vista, clamó la mamandurrias.

En sus manos cayó un reloj Casio de plástico dorado, en cuya pantalla la mitad de los dígitos no se distinguían porque la batería se encontraba prácticamente agotada.

-          No eres más que un chulo da feira y no te mereces otra cosa, dijo la mamandurrias, se lo quitaron a un mantero recién bajado de la patera y que se puso a vender delante de mi palacio gubernativo sin saber dónde se ponía, y cuando lo metieron para adentro bajé a ver las mamandurrias que pretendía vender y le compré por un euro esa de recuerdo antes de que lo echaran a patadas. Como puedes ver tiene un gran valor sentimental para mí.

Cuando el mayordomo le acompañó a la puerta le manifestó su admiración por él, aunque debía reconocer que el equipo rival que dirigía Pito Terranova era mucho mejor y le dijo que se quedaría con la camiseta manchada como recuerdo. Al cerrarse la puerta tras su ancha espalda una nube de flashes iluminó su figura y aquella cara con expresión de desconcierto infantil. Los micrófonos se acercaron hasta él y antes de montar en su deportivo sólo acertó a decir: “Estoy triste”.

Dentro de la mansión, la mamandurrias gritaba que quién había llamado a la prensa si ella no quería que estuviesen allí, inconsciente de que un pavoroso incendio forestal se aproximaba hacia sus jardines.

Y colorín, colorado, este cuento sin príncipes ni princesas, se ha acabado. Aplaude si te ha gustado.

Fin.

lunes, 6 de agosto de 2012

Nazis

Hace muchos años que los conozco, más a ella que a él. No asistí a su boda porque no estaba en la ciudad. Supe de su embarazo y de su parto y de la depresión y el desencanto y el horror y la desesperación al ver a su único hijo “deficiente”. Les animaron a tener otro: “Tal vez no se repita. No tiene por qué ser inevitable. Puede salir normal”. La aceptación superó al rechazo y el cariño se adueñó de ambos padres. También vino el temor; todos los temores: ¿Qué va a ser de él si no lo podemos cuidar; nunca será “autosuficiente”; nos sobrevivirá, quién se hará cargo, en quién podemos confiar, qué le podemos dejar para su futuro, para su vida? La negrura en el pensamiento. ¿Qué va a ser de él si no estamos nosotros?
Miren: Da igual que si lo hubieran sabido a tiempo (entonces no se podía saber antes de nacer, como tampoco se podía abortar, al menos en España) hubieran decidido tenerlo o no. Da igual que poco a poco confiaran en “el sistema de bienestar” que se iba consolidando a nuestro alrededor y que parecía ofrecernos una vejez bien asistida, unas atenciones dignas, un final más o menos decente a nuestras castigadas vidas. Era el triunfo de la democracia y la asunción de derechos. Ahora hablo con ellos, nos vemos con cierta frecuencia y el horror se ha despertado de nuevo en su mente. Ya no hay seguridad de futuro: las ayudas se recortan, las asistencias disminuyen, el “estado de bienestar” se va al garete, nadie sabe qué va a permanecer mañana, ni tan siquiera si vamos a permanecer nosotros. La angustia está aquí de nuevo. Los nazis han vuelto. Más sutiles y refinados, más crueles aún, si cabe. No hay Campos de concentración ni cámaras de gas. Simplemente no hay recursos. Muérase de asco. ¿No puede pagarse la asistencia?, compóngaselas como pueda. ¿No puede pagarse los tratamientos, los medicamentos? Muérase, es lo que hacían sus antepasados, es lo que hacen millones de personas en “el tercer mundo” retorciéndose de dolor y no dan tanta guerra. ¡Cállese! Tenga un poco de dignidad y fallezca sin molestar. Haga el favor.
Los bárbaros nos enseñaron su modelo de vida y nos creímos dignos de aspirar a él. Incluso aceptábamos de buen grado que nos insultaran y afearan nuestra forma de vida. Al fin y al cabo nuestras calles están llenas de mierdas de perro y en las suyas no se ve un papel. Nos llaman vagos y lo toleramos con resignación. Nos llaman impíos y no nos molesta. Juerguistas, borrachos, mal educados, derrochadores hasta del dinero ajeno. Ellos: los bárbaros. Los que provocaron dos guerras mundiales. Los que invadieron y aniquilaron hasta que fueron derrotados. Ellos, los “limpios”, han vuelto, sigilosos y con su gran verdad por delante. Con su maldito dinero para arruinarnos y esclavizarnos. Ahora el trabajo sucio se lo haremos nosotros. No necesitan marcas en la ropa, ya existen las bases de datos, las cámaras, internet. Ni noches de los cristales, ni cabezas rapadas (a menos que sea para distraer), ni hornos crematorios. Seremos nosotros los que los encendamos y alimentemos con la miseria que les estamos consintiendo imponernos. Sí: los nazis han vuelto y nos han invadido sin sacar un tanque a la calle, sin uniformes militares. Nos han comprado a bajo precio. Alguien les está vendiendo nuestras vidas e intereses por menos precio y con menosprecio. Un día nos daremos cuenta que no nos pertenecemos ni a nosotros mismos.

domingo, 15 de julio de 2012

¡A jodeeeeeer!

Desde niña me enseñaron a comer con la boca cerrada, sentarme con las piernas juntas, hablar cuando se me preguntara, dar las gracias y no soltar palabrotas. La reprensión solía ir acompañada de un: "eres una marrana" y "nunca llegarás a ser nada". Tenían razón: Aquí me tienen. Naturalmente que había más: "Estudia; no seas zángana. Tienes que formarte. Sé una persona culta. Sigue los buenos ejemplos". Etc.
Hablando de buenos ejemplos, no crean que una no ha intentado buscar y seguir modelos dignos de imitación, pero claro, no coincidían los presupuestos con los por supuestos, y así mis referentes eran, a ojos de mis educantes, indignos de la educanda. Qué rollo para decir que tomo como modelo, referente y me hago super, super, super fan de la Andrea Fabra, que como ya sabrán soltó en pleno Congreso el famoso: "Que se jodan". Que además me importa un chumino si iba dirigido a los parados , a los socialistas o a la prima puta de Cuenca. Porque lo importante es que, si un culo designado para ocupar el sillón por el dedo imputado de su señor padre, es libre de soltar esos palabros en el ejercicio de sus honorables funciones, por consiguiente los demás estamos más que autorizados, por el principio de la igualdad de oportunidades y el agravio comparativo. Así que ya lo saben, nada de reproches y aprovéchense de que se ha abierto la veda. ¡A insultar! Y luego ya, si eso, pues se disculpan diciendo que no querían insultar a estos, sino a los otros. ¡Viva la libertad!. Y si no les gusta lo que han provocado: ¡que se jodan!

sábado, 14 de julio de 2012

miércoles, 13 de junio de 2012

¿Vergüenza?

No, no tengo vergüenza, anónimo insultante. Ni falta que me hace. Hace mucho tiempo que la dejé por el camino. Mire: Me daría vergüenza falsear las cuentas de resultados si dirigiera un banco. Hipotecar a un país entero para rescatar a bancos que han falseado sus cuentas de resultados. Pagarme los gastos con el dinero público y negarme a rendir cuentas. Cobrar comisiones ilegales. Aprovecharme de mi condición para abusar de niños-as. Creeerme designado por Dios y tener poder para perdonar las faltas ajenas. Obsesionarme con las personas homosexuales. No condenar a los puteros y proxenetas y hacerlo con las putas. Insultar a los drogadictos y no a los traficantes. Multar a las putas y hacer una amnistía fiscal para el dinero negro de los proxenetas, de los traficantes de drogas, de los mafiosos, de los especuladores, de los traficantes de armas, de los que esconden su dinero a hacienda, de los explotadores... Bajar sueldos y subirme el mío. Hacer pasar hambre y miseria. Explotar a niños, a mujeres, a inmigrantes, a todo el mundo. Vivir a costa de los demás y no precisamente con subsidios y ayudas. Mentir a los ciudadanos a los que represento. Engañar y no cumplir mis propuestas. Creerme que tengo poder para hacer lo que me de la gana porque me han votado. Creerme superior. Creerme mejor. Matar a semejantes. Ordenar matar a semejantes. Matar animales por diversión. Explotar recursos. Expulsar a gente de sus tierras, de sus casas. Exhibir impúdicamente mi riqueza. Aislarme para no rozarme con los parias. Imponer mis creencias. No respetar los derechos ajenos. Acosar, amenazar, extorsionar, intimidar, forzar. Ampararme en el anonimato para insultar. Todo esto y mucho más me daría vergüenza, pero no escribir con sentido del humor de lo que me venga en gana y reírme, sí, reirme de los sinvergüenzas que creen tenerla.

martes, 12 de junio de 2012

Un cuento fantástico

Hala, pues ya estamos semi rescatados. Nos falta la firma, que habría que evitar a toda costa, por eso lo de semi. A mí, me van a perdonar, pero estas cosas me remiten a la infancia, cuando en las películas, los tebeos y la literatura, a las mujeres nos rescataban siempre. Nos secuestraban, o sea nos intervenían, y luego llegaba el héroe y nos rescataba para llevarnos a comer perdices. No es que hayan cambiado mucho las cosas: de vez en cuando surge una historieta con protagonista femenina que se lía a porrazos con los malos y se lame las heridas, eso sí más sola que la una: la misma catwoman es un ejemplo. De lamer sus patitas y de soledad. Los tiempos, que van cambiando. Francamente, ni en mis peores fantasías me veía rescatada por una walkirira y una cuadrilla de lechuguinos con traje negro, de las garras de un malvado barbudo con sociofobia, o agorafobia, o fobia a secas. De lo que sea. Que se esconde más que una tortuga que tuvimos en casa y creíamos que comía la lechuga a escondidas, hasta que descubrimos que se la zampaba la tía abuela cuando no la veíamos. Intentamos hacer una sopa con ella, con la tortuga, no con la tía abuela, pero salió un mejunje maloliente, como los pies de la pobre señora, que acabó por el retrete. La sopa tortuguera, queda claro, no vaya a ser que se dediquen a buscar los restos de la mujer, que estaban en el campo santo.
A ver si me concentro. Que soñaba con verme rescatada cogida de la cintura por un tipo con mallas verdes colgado de una cuerda, o en taparrabos sujeto a una liana, con mona incluída, o vestido de pirata y colgado del cabo del velamen de una nave, o sea de otra cuerda. Siempre colgada. Así tuve la juventud que tuve: colgada y con mono, que no mona. Si es que te influyen desde pequeña y pasa lo que pasa. Con echarle luego la culpa al movimiento hippy todo arreglado. Y no.
En fin, que vamos a pagar los platos rotos de los banqueros, sin siquiera enterarnos de dónde está la pasta. Dicen que en ladrillos, pero no me lo creo. Para mí que pasó como en la CAN: que si crédito a 0% de interés y a devolver por los biznietos de personajes, partidos políticos, negocios varios, etc. Por eso no quieren que se sepa. ¡Pero si no pasa nada! Con la CAN nos enteramos y ya ven, seguimos celebrando la semana del pintxo todas las semanas, que hay que dinamizar el consumo, y si de paso te colocas, pues mira, entre el vino y el fútbol tan contentos. Lo que me pregunto es qué va a pasar cuando se acaben los dineros y no llegue ni para vino. Me acuerdo de mi infancia, que los que iban de vinos eran cuatro conocidos y reconocidos. Y cocidos a perpetuidad. El futuro que nos espera es el pasado. El de la alpargata y el guardapolvos, que no es un condón, sino una bata. O aún peor, que ya le han puesto nombre: NEM (nueva edad media). Lo dicho: el tipo de las mallas verdes. Lo que pasa es que me va a pillar como una de las brujas de Macbeth y no me van a rescatar ni para hacer de la bruja avería. Claro, que por lo que leo, el tipo rescatador es el tal Obama, así que la historia, y la fantasía, dan un giro colorista. Lo que hay que soñar. No me digan que no da para un guión de lo que sea: El rescatador morenito, liado con la walkiria y la francesa esa de los fulares, rescatando a la bruja borracha y echándosela a los cortesanos para que la devoren. Fin.
Vestuario: Made in China.
Complementos: Fal Sos.
Calzado: No hay de ese número.
Peluquería y maquillaje: La de toda la vida, a ver si cobra algo la pobre.
Cuerdas y lianas: "La picha un lío". Especialistas en nudos gordianos.
Producción: De Sastrosa.
Dirección: Invi Dente.

viernes, 20 de abril de 2012

Estación de Sants


Si no conocen la estación de Sants, en Barcelona, se la describiré de una manera nada somera. Verán: Es uno de esos sitios inhóspitos y de tránsito, en el que confluyen el metro, cercanías, lejanías y retrasos varios y donde el trasiego de personal es constante. Debe ser lo del trasiego la razón por la que los jodidos arquitectos no hayan puesto un maldito banco en el que apoyar el culo y descansar las varices, a no ser que entres en la sala de embarque a los trenes de larga distancia (en cuyo caso tienes que ir meada y cagada, porque allí no hay WC), o de que te metas a la cafetería restaurante y allí me metí.
Aunque no viene al caso, les contaré que había ido a ver la tieta, por si se apiadaba de nuestra precaria situación económica. Pero que si quieres arroz, Catalina. Sin dejarme pasar me dió con la puerta en los morros y me dijo algo sobre el repago por receta y tal y tal. Total, que al regreso decidí comer una ensalada en Sants, por tres razones: Son de tipo buffet y te hinchas; pasas el tiempo de espera sentada y, como has consumido, no te echan. Dándole a la mandibula estaba cuando llegó un musculitos de gimnasio y me dijo que si me importaba que dejara allí su troley mientras iba a por la bandeja con la pitanza, de paso se la vigilaba. "Por mí como si te fríen", pensé, pero en lugar de comportarme como la ordinaria de una vecina, que en la última reunión del portal le gritó a un moroso: "Manolo, me cago en tu padre", le dije educadamente: "Naturalmente, lo que quiera". Yo no sé qué interpretó con lo de que quiera, porque tras jalarse un platazo de carne y arroz frente a mí, al levantarse para darse el piro...
Esperen un poco que falta descripción: Última fila de mesas junto a la pared decorada con una fotografía mural de Barcelona: Fondo de mar y de izquierda a derecha la torre Agbar, las de la Sagrada Familia y las casi gemelas del puerto olímpico. El tipo, en pié y de espaldas a la pared frente a mí, entre las dos casi gemelas, se echa la mano a las joyas de su familia y descubro que las gemelas eran un trío. Allí, entre una y otra, debajo de una amplia sonrisa y bajo el pantalón, les había salido una hermanaza en todo su esplendor, esplendor que habría envidiado el mismísmo Piqué.
No sólo no supe reaccionar como la maleducada de la vecina, sino que, para empeorar mi situación, se me descolgó la mandíbula, que quedaba la altura de nueva torre, quedándome boquiabierta mientras el tipo me decía: "qué agusto te ponía sobre la mesa y te hacía ver Cuenca". Como acompañó la frase con un gesto de cabeza, tonta de mí giré la mía en la misma dirección y descubrí que Cuenca quedaba en la puerta de la cocina, por donde desaparecían los carros llenos de bandejas y restos de comida. Cuando volví la vista un mendigo se interponía entre nosotros, y la nueva torre desapareció del paisaje al que no pertenecía a alta velocidad.
Es lo que tiene el progreso, reflexioné, vamos tan deprisa que, aun teniendo Cuenca al alcance de la vista, ni me enteré.

jueves, 12 de abril de 2012

Dilema inguinal


Sé que dirán que soy una exagerada, pero les juro que estaba empezando a
depilarme las ingles, iba por la derecha que es por la que empiezo
siempre pensando que los pelos son los políticos de ese lado ideológico y
así parece que duele menos el arrancarlos; con la izquierda es como que
ya estoy acostumbrada y aunque también me dan asco parece que duelen
menos. Bueno, que estaba con la ingle derecha y la radio puesta y ahí
pegué el grito. ¿Y qué le pasó a esta, se preguntarán, que estaba
escuchando las canciones de Eurovisión?, pues no, por la chicharra
estaban hablando de las reacciones a las declaraciones de Esperanza
Aguirre de que quería devolver competencias al Estado y salió el vozarrón de Txentxo Jiménez soltando: "Si hace falta, saldremos con las lanzas. Quien quiera retroceder a la España de una y
grande a nosotros nos tendrá enfrente con todas las consecuencias".

¡Ay la leche, es la guerra", grité y luego pensé: "y yo a medio depilar. ¿Qué hago, acabo o me hago unas trenzas a lo aborigen en lado izquierdo?".
Lo sé es una reflexión de una profundidad extrema, pero pónganse en mi lugar; no es que vaya marcando tendencias, ni sea una fashion victim, pero procuro ir arregladita y conjuntada, y claro, a ver quien resulta creíble con la lanza en la mano y las ingles sin una buena mata de pelo que te arrope el parrús. Por mucho que te pongas a gritar y agitar la lanza como una posesa, el personaje se cae por abajo, por los bajos quiero decir. Unas ingles perfectamente hidratadas y depiladas no cuadran con el personaje, en todo caso entonan con un bolso de los chinos marca Lui Putton, pero no con la lanza y el escudo cavernícola. Compréndanme, siempre he sido de salir a escena con el personaje perfectamente compuesto, que luego fuera debidamente abucheada es otro cantar.
Claro que, bien mirado, puedo componer uno de esos personajes dobles, mitad hombre mitad mujer, pero en mitad pija depilada, mitad aborigen con lanza en ristre y trenzas inguinales.
¿Qué opinan?

jueves, 5 de abril de 2012

Emocionada


Sale uno y dice una incongruencia, y el resto se da por aludido por la
parte ofendida. A ver: Roberto Jiménez, vicepresidente del Gobierno de
Navarra y candidato a repetir la secretaría del Partido socialista de
Navarra ha dicho que el problema del PSN es emocional. Supongo que la
perla la suelta en contraposición a racional y lo atribuye (vuelvo a
suponer) al pesimismo por la bajada de votos, la incomprensión de la
ciudadanía por compartir gobierno con la derecha de UPN y las sucesivas
incoherencias de sus decisiones con las programáticas, que llevan a un
inevitable desencanto del electorado.
Reconocerán que la parrafada me ha quedado digna de agencia de noticias.
La que vale, vale.
Y me pregunto por qué todos los comentaristas que he
leído atribuyen el tema emocional a la ciudadanía y el racional al
susodicho, en lugar de plantearse que si el problema es emocional, es
porque hay alguienes que están obrando por impulsos y emociones, en
lugar de por la racionalidad. No sé si me explico, pero lo tengo claro.
No me doy por aludida. Sin duda la inteligencia está de mi parte y no,
por ejemplo, del consejero de vivienda Anai Astiz (PSN), que anuncia una
bajada de los precios de los pisos de Protección Oficial y demás, y
cuando casi se lo comen los promotores, pues recula y dice que el
mercado tampoco está tan mal y que no es necesaria la medida. ¿Me
comprenden? No me dejo llevar por la emoción y cagarme en alguien, bien
al contrario y de una manera racional añoro los tiempos de la
guillotina.
Atentamente suya.

domingo, 1 de abril de 2012

Por misco


Sé que no tengo perdón, pero soy así. De toda la vida. Cuando nací lo
hice al revés. Mi madre decía: "esta niña será afortunada, ha nacido con
los pies en la tierra", en cambio mi padre, que era más largo, le
replicaba que lo había hecho por joder desde el primer momento.
Bueno, que ya pasó la famosa huelga y aquí estamos, como si nada. Cruce
de cifras; amenazas veladas, o no; destrozos y al día siguiente la
juventud, hablo de Pamplona, se fué de carpa universitaria a ponerse
hasta las trancas de alcohol y lo que pudieran pillar de seso, digo
sexo, en qué estaría pensando, pero en lugar de criticar al que el
jueves destrozaba las mesas de las terrazas y se iba de botellón el
viernes, el conflicto se restringía a si la proximidad de la carpa iba a
molestar el sueño de esos nobles y esforzados deportistas del Real
Madrid, que estaban en un lujoso hotel a 300 metros de la bullanga. No
descartemos que alguno se uniera a la parranda aprovechando que si iba a
chupar banquillo, pues lo mismo chupaba otra cosa. En fin, que después
vimos en la tele cómo unos descerebrados, en el campo del Reyno se
empeñaban en quitarle una pancarta a un padre con niños que animaban al
Madrid, pero no vimos cómo otros descerebrados animaban al Real brazo en
alto y con proclamas fascistas. Después dijeron no saber dónde habían
comprado tantas entradas. ¡Juá!. Lo que tiene ser selectivo.
"Respect" es la publicidad que aparece en etiquetas y vallas publicitarias, pero no parece servir de mucho.
A lo que iba: Mira Patxi Izco, sí tú, el presidente de Osasuna, el que
alardea de estar hasta los cojones cuando le conviene, para que te
enteres, a mí que me importa una vaina el fútbol, los futbolistas y todo
el negocio que os tenéis montado (que no deja de ser otra burbuja que
va a petar cualquier día), que tampoco soy socia ni forofa y que por mí
como si os peinan, te exijo como contribuyente que eches del campo a
esos indeseables. Sí: te exijo. Te lo exijo porque estás chupando del
bote fiscal y sigues reclamando privilegios alegando lo que reportais a
la comunidad. Pues mira lo que reportais: Una mierda en pantalla.
En tu lenguaje y para que lo entiendas: el prejubilado está hasta los cojones de y yo hasta los ovarios.
Salut.
En realidad, lo que yo pretendía era decir que fuí esquirola el día 29, y que compré el pan y El País (no el Diario de Noticias, que no lo publicaron) y me tomé un café con leche con el panadero, que estaba a media persiana y temblando por si venían a chaparle el pan de sus hijos: "que yo soy autónomo", decía. No me siento culpable y no pienso imponerme penitencia. Por joder. Y la próxima huelga, a la que pueda, haré lo mismo, porque, ¿saben lo que cuenta mi vecino que todavía trabaja en la VW?, que la empresa estaba que tiraba cohetes de contento, porque tenía un excedente de vehículos y se iba a ahorrar los sueldos de los pringados huelguistas. Toxo, Méndez y demás ralea sindicalista: más manifas y menos huelgas. A ver si espabilamos.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Desaparecida



Lo sé, hacía tiempo que no le daba a las teclas. No es que me lo pidiera el cerebro, sino que el cuerpo se resistía, y cuando el cuerpo no está, pues eso.
Hoy me he enrabietado con una frivolidad, viendo que una de las princesitas monaguescas anda publicitando a la marca de lujo Gucci. Esto me ha traído a la mente un recuerdo de mi última visita a Barcelona, cuando charlando en un bar con una amiga argentina que trabaja en el Liceo, me contaba los depropósitos que se avecinaban y se han ido cumpliendo en cuanto a recortes, ERES y demás. Había una pareja de turistas, dos chicas, probablemente norteamericanas, compartiendo una ensalada para comer. A la hora de pagar escarbaron los céntimos en su cartera. Estaban arruinadas y mal comidas, pero encantadas enseñándose la una a la otra las carteras Gucci que se habían feriado. Lo que hace la tontería de desear un objeto de lujo.
Como no soy de visitar iglesias, ya las visité todas de niña, había guardado en en algún lugar de la memoria las letanías y oraciones propias de la liturgia. Total, que el otro día le oí al presidente Rajoy justificar la reforma de la ley laboral diciendo que era "buena, justa y necesaria" y se me quedó un come come en el interior, en el que me preguntaba de qué me sonaba la historia, hasta que se ha hecho la luz, como con la chuminada de Gucci: Ese texto lo suelta el sacerdote en la misa en el momento del prefacio eucarístico anterior a la consagración "En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno. Pues aunque no necesitas nuestra alabanza, ni nuestras bendiciones te enriquecen, tú inspiras y haces tuya nuestra acción de gracias, para que nos sirva de salvación, por Cristo, Señor nuestro. A quién alaban los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar"
Díganme, no sin razón, que soy más retorcida que el rabo de un gorrino, pero ante un mensaje subliminal tan potente, quién se atreve a llevar la contraria a tan alto señor.

Amén.

jueves, 22 de diciembre de 2011

A Belén marcha una burra, rin rin...


Tóquese la pandereta y la zambomba usted mismo, que esto no tiene sonido. No lo tome como un desaire, que igual se me va del blog como el alcalde se va de las reuniones, ofendido y humillado. Es lo que tienen los desencuentros políticos, que son peores que los divorcios. Un día van a acabar a sillonazos; como no se los pueden comprar a bajo precio a final de legislatura como los ordenadores, qué más les da romperlos. A ver. Ahora se dedican a pillarse conduciendo botijos, que tú me pillas al hijo, pues yo te pillo a . Hala todos posando de frente y de perfil. Imagínense lo que sería la publicidad electoral en lugar de con las fotos risueñas a todo colorín, con las del número de reseña policial en amplia gama de grises y en lugar de promesas electorales las pifiadas de cada uno. Prometo que iba a leerme los folletos publicitarios como quien se devora el "sálvame" o cualquier casquería por el estilo. "Fíjate esta, parecía la inmaculada concepción y la denunciaron por acoso seis escoltas; y el otro, no quiere coger un avión porque le pitan las narices de titanio en el escáner y a su mujer la detuvieron por la patada en los cataplines que le soltó a un perro policía de los que olisquean billetes de curso legal, llevaba la faja a reventar". Lo dicho, eso son programas y lo demás cuentos. Que luego no hay trabajo, a quién le importa si hay circo. Lo del pan lo dejamos, porque total, cualquier día te atropella uno de estos y casi mejor que vayas a quirófano con el estómago vacío. Seguramente en la estancia clínica también, que ya empiezan a cuestionar lo de la alimentación hospitalaria. A mí me va a dar igual, porque con la quimio lo poto todo, así que para no derrochar no como.
Bueno, que yo quería contarles que me fuí a ver a la tieta y desearle bon nadal y esas cosas. Había pensado ir para la nochevieja y corrernos una juerguecilla, pero con lo del impuesto turístico me niego. Ya saben que no nos deja entrar en casa, así que para ir a la pensión del chinche y pagar de más, yo no le suelto un euro al Mas. Estaba bonita Barcelona. Me emocioné en la Plaza de Cataluña con los arbolitos iluminados, las fachadas destellantes, los colorines, los indignidados chillando en manifestación tras una pancarta, las sirenas de la policía, las luces de emergencia bañándolo todo de azul, los reflectantes de los municipales moviéndose compulsivamente, los silbatazos intentando poner orden. Parecía haber vuelto a la época hippy y estar en ácido. Toda una gran ciudad como debe ser.
Pensarán que voy a contarles alguna marranada sibilina de las mías. Pues no. Hombre, debo reconocer que me sentí un tanto frustrada cuando un tipo le hizo proposiciones a una chica que se cruzó con nosotros y a mí no me hizo ni mirar. Claro con el pañuelito en la cabeza lo mismo se pensó que era musulmana y que le iba a enseñar el dedo corazón como la otra y le iba a mentar a Alá. Estuve mirando pelucas, pero no me veo, qué quieren, parezco la barbie estropajosa. Bueno, que en la Rambla capté esta foto que les pongo con todos mis cariños, para que depositen sus deseos. Como pueden ver tienen opción de elegir buzón de rey mago, no hay pajes ni familiares reales. La dromedaria no muerde. No se admiten reclamaciones si luego las cosas salen como Goldman Sachs quiera.
Que sean felices.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Alcahuetófono


Ha sonado la chicharra y he visto en el pantallófono que era mi inestimable amiga, la más cotilla del faranduleo local, así que me he despatarrado con el alcahuetófono pegado a la oreja dispuesta a pasar un buen rato de chismorreo titiritero. Total, que me dice que le ha llegado la programación Enero-Junio del Teatro Gayarre por correo, y yo la digo: pero si no ha salido nada en los medios de comunicación local, ávidos de cualquier cosa oficial con la que llenar la programación, ¿no han dado la rueda de prensa publicitaria de rigor, o es que ya no me entero de lo que leo?, y me dice que ella tampoco ha visto nada, pero que hay una ¡sorpresa!. ¿Y cuálo es ello, mi amor, la digo, qué han traído esta vez?, y me responde que como de costumbre programan una zarzuela: Luisa Fernanda, y la respondo que naturalmente, algo muy del gusto de las mamás, tías y esposas de algún que otro programador, consejeras y parlamentarios varios, pero eso no es novedad, y me dice que también ponen "La importancia de llamarse Ernesto", del Oscar Wilde, ambas en producción de la Fundación Municipal Teatro Gayarre.
¿Yyyyyyyyyyyyyy? Como no sea por la sexualidad del autor teatral, no veo que sea algo comprometido y de vanguardia, para variar, ¿cuálo es lo extraordinario?, le pregunto desencantada; pues que en el reparto de las dos producciones trabaja Jose Mari Asín.
¡Ay la leche!, exclamé, el que no nombraron director del Teatro y que le dijo al alcalde que nunca aceptaría el cargo mientras siguiera como regidor local?. Esto no hay quien lo entienda. Bueno, lo cortés no quita lo valiente, pero pagaría con gusto una entrada para ver el arco de chispas desde el escenario al palco. Oye, ¿y tú crees que en una ciudad tan jotera como esta, donde se perdona que un tenor cante afónico y suelte un gallo por los "cojones que laechau", se formará una división de aplausos de apoyo o repulsa?, ¿no me quieres feriar una entrada?. No, me ha contestado la marrana, que yo sí soy amiga del Gayarre y tú no, y ya tengo el cupo hecho con el cenutrio que se me queda dormido en la butaca de al lado. Tendrás que hacerte la simpática con alguna acomodadora, a ver si te cuela, o te vas a formar parte de la fila a la taquilla, que el relente te sentará bien al cutis.
Bueno, dije yo, ya me buscará la vida el prejubilado, que disfruta haciendo cola y peleándose con los que se quieren colar, yo, en cambio, disfruto viendo la pelea y sueño con el día en que lo vea revolcarse por el barro enzarzado a guantás. Ay, ¿y si eso pasara entre los protagonistas de la historia esta en pleno pasillo de la platea, el uno saltando desde el palco y el otro del escenario dispuestos a morderse la yugular? Soy capaz de tragarme el pastel zarzuelero por ver cumplida la expectativa. ¡Qué bicho soy!

viernes, 9 de diciembre de 2011

A propósito de la ENT


He leído la entrada de un blog de mi amiguete Jose, en la que se despacha casi a gusto (me consta que se corta bastante) sobre la situación que atraviesa la Escuela Navarra de Teatro.
Debo confesar que a mí esa escuela me trae al fresco, pero estoy a favor de que se imparta la enseñanza de Arte Dramático. ¿Cómo no si yo fuí titiritera en tiempos?. En fin, que como es otro punto de vista diferente a la corriente pro escuela, les recomiendo que lo lean, y si no les gusta le ponen verde.
http://enunlugardenavarra.blogspot.com/2011/12/ent.html

domingo, 27 de noviembre de 2011

Pijo flautas

Estaba leyendo la noticia de que dos candidatos al Congreso por Navarra se pegaban el aletazo y volvían por donde habían venido. A ver: Ambos nacidos en el terruño al que abandonaron en busca de mejor fortuna para irse a los madriles, donde desarrollar su carrera política, que sin duda es menos limitada que por estos pagos. Perfectamente legítimo, faltaría más. Lo llamativo es que ambos volvieron a la "tierra tan amada", a la vez, para dirigir a sus respectivos partidos, uno en la secretaría general, y el otro en la ejecutiva, enviados por el centralismo partidista para controlar el tema y deslumbrarnos con sus ademanes cosmopolitas. Lo que hicieron fué el ridículo demostrando la ignorancia del terreno que pisaban, más de adoquín que de moqueta; pero esto es una aprecicación bien subjetiva. La conclusión es que los dos, al unísono, han sacado su plaza de congresistas y han decidido regresar a la capital, acta en mano y con el deber cumplido, esperando que los hagan menestros de la cosa, sin importarles mucho dejar atrás, nuevamente, el poblado natal: "Ahí sus quedais, cacho aldeanos sin pretensiones" pero dicho en fino, que es aquello de "obligaciones y deberes de mayor enjundia ma han encomendado los ciudadanos con sus votos, al confiarme su representación", y tal y tal.
Total, que a lo que iba, que desbarro, que paseando por las aldeanas calles y admirando las luminarias navideñas he topado con uno de esos llamados "perro flautas", apelativo con el que se pretendía desprestigiar a los participantes en el movimiento 15M, y observando a los dos perros que tenía junto a él mientras hacía sonar la flauta y esperaba que los transeúntes le depositáramos alguna moneda en la gorra del suelo, me ha dado por reflexionar, ¡peligro!, y he dicho para mi propia inconsciencia: a ver, si este es un perro flauta porque va de aquí para allá con su modus vivendi, sin asentarse y esperando la voluntad ajena, ¿no tiene acaso analogía con esos políticos que hacen lo mismo?. ¿Dónde reside la diferencia?. Ya está, me he dicho deslumbrada por mi clarividencia, no en la flauta (no en la que les cuelga a todos, no piensen mal), porque los congresistas son como el de Hamelín, que nos encandilan con sus trinos vocales, no, la diferencia está en los perros, que no me consta que tengan ninguno de ellos, o al menos no los llevan de campaña electoral (hacen mal, a los amantes de los animales nos provocaría un punto emotivo que nos incentivaría al voto, aunque igual perdían los de los que se quejan de las cagadas de los perros en las aceras). En resumen, que entre las pastis, la quimio y el alcohol me voy: Si quitamos los perros y dejamos las flautas y el nomadismo, y dado su más que obvio pijismo, se me ocurre el calificativo de "pijo flautas". ¿Qué les parece?. Pues hala, les regalo el copyrighht. Gratis total.

involucrado en la lista del PP en Madrid

Cervera anuncia que no se presentará a la reelección de presidente del PP

Moscoso (PSN) se despide "orgulloso" de haber sido concejal



jueves, 17 de noviembre de 2011

miércoles, 12 de octubre de 2011

Cular


Una creía que el antónimo de recular sería cular, pero no, es avanzar. No diré que lamento discrepar con la Academia, pero es que en el caso que nos ocupa lo razonable sería "cular":

cular.

1. adj. Perteneciente o relativo al culo.

2. adj. Dicho de una morcilla o de un chorizo: Hecho con la tripa más gruesa.


¿Que a cuento de qué viene esto? Pues porque el alcalde de Pamplona, el Sr. Maya, le rectifica al concejal Fermín Alonso, y donde éste dijo lo de ciudad inculta, el alcalde dice que no, que nos sale la cultura por las orejas: Maya desmiente el diagnóstico de su PEC y defiende la inquietud cultural de los pamploneses
Con el culo al aire. No sé si uno o los dos, pero de lo más cular. Pensamiento cular. Actitud cular. En conclusión: De culo.

Incultos

El señor Fermín Alonso, a la sazón concejal de participación ciudadana y nuevas tecnologías del Ayuntamiento de Pamplona, se ha gastado 60.000€ en un estudio que concluye que "los navarros son los menos interesados en la cultura".
Este era el titular que aparecía en la página 62 del Diario de Noticias de Navarra, y cuyo enlace se encuentra arriba, aunque en la edición digital el titular es otro.
Como es natural, que una tierna criatura que lleva cien días en el cargo y sin que se le conozcan oficios políticos (ni de otra índole) anteriores, excepto ser presidente de Juventudes Navarras, se atreva con semejante aseveración después del escándalo con la gerencia del Teatro Gayarre, y de la osadía de gastarse ese dineral en una empresa privada para que llegue a esa conclusión, es, como mínimo, un insulto a la inteligencia y un atraco al bolsillo en estos malos tiempos, y aunque fueran buenos.
Mire usted: la cultura se fomenta. Y como es tradicional, se hace a base de conferencias, muestras, exhibiciones, museos, conciertos, representaciones, programaciones, etc. Desde luego, se lo puedo garantizar, está alejada de los oratorios. Y digo esto porque si nuestros ilustres representantes fueran los primeros en calentar los asientos de los teatros, que además los tienen gratis, en lugar de los de los oratorios, o las sociedades gastronómicas, o consejos de administración de los que sueltan dietas, otro gallo nos cantaría a todos.
Los navarros no somos desinteresados en la cultura, ustedes son quienes ofertan una cultura lamentable que no va más allá de la comparsa de gigantes y cabezudos. Da que pensar ver a los niños con una silla en la cabeza, girando como si fueran derviches, jugando a los gigantes. Eso es lo que ofertan ustedes y lo que los niños ven: la aldeanada de la que se está tan orgulloso. Como se está orgulloso de tener barrios enteros, calles, plazas y rotondas dedicados a santos, santas y papas, mientras que el nombre de Goya se asocia únicamente a una calle de Madrid donde tiene su sede el PP. Si no es cierto, díganme dónde tiene una calle Miguel de Cervantes, por poner un ejemplo, y cuántos navarros conocen que hay un Goya, el único, colgado en el Museo de Navarra. Y eso también es fomentar la cultura. Por no saber qué hacer, ahí tienen el fondo comprado año a año en la feria ARCO guardado en un almacén, mientras se plantean hacer el "Museo de los Sanfermines", con el pretexto de que será una atracción turística, cuando es bien sabido el dineral que se ha llevado ese proyecto hasta el presente sin que salga adelante ese depropósito. Enormes casas de cultura, museos como el de Huarte, vacíos de cualquier contenido, lo que explica que los dineros se han ido en cemento.
Hoy había un magnífico concierto de la Orquesta Sinfónica de Euskadi en el Baluarte y una representación teatral en el Gayarre. ¿Han acudido alguno de ustedes a uno de estos eventos? Le puedo asegurar, porque he estado en el concierto, que allí no había nadie, excepto algún político nacionalista que asiste más por "hacer patria" que por afición musical. Les podría contar de un parlamentario que sólo acude con su novia cuando hay "circo". Para gustos están los colores. Pero, por favor, no nos insulten a los ciudadanos, máxime cuando ahora toda la "cultura" está en manos de la administración y queda algún lamentable reducto de "iniciativa privada" en vías de extinción, como lo ha hecho la "Asociación filarmónica de Navarra", abocada a la disolución por la falta de ayudas y el exceso de oferta.
Ustedes son unos iletrados derrochadores que se atreven a pontificar con algo que desconocen y que les viene grande, porque su cultura no va más allá de la lectura de "Camino" y "Conversaciones...", y en lo musical un poquito de Bach, pero muy seleccionado, no vaya a trastocarles el espíritu.
¿Sabe usted, ustedes, cuál es una de las mejores ventajas, y no sólo en lo cultural, de Pamplona?: Que está cerca de San Sebastián-Donostia. Aunque ahora tenga la alcaldía de Bildu. Por otra parte, allí no se ve publicidad para que sus habitantes visiten Navarra, esa publicidad se ve aquí, donde no hace falta. Hay que ser...

domingo, 2 de octubre de 2011

De regreso


No sé si me han hechado en falta, si alguien ha visitado este blog y se ha preguntado qué me pasaba para estar inactiva. Si es así, gracias. Pasa lo que pasa, que cada día nos morimos un poco y hay días que casi te mueres del todo, pero aunque solo sea por joder sales adelante. Ya saben: mala hierba...
En fin, que a pesar de todo una no ha dejado de hacer bilis leyendo lo poco que pintan nuestros gobiernos y gobernantes ante las directrices de los gobiernos francés y alemán vía bancos centrales y por carta escrita a Italia y España. Como ya ni espero ver la carta ni que nadie dé explicaciones ni cosa que se le parezca, el desencanto y la decepción nos llevan a la pasividad, pues sólo me queda pedir que, por favor y desde mi mayor humildad, me dejen votar en las elecciones de los paises dirigentes, léase Francia y Alemania, como quien vota al Ayuntamiento para que hagan lo que les dé la gana, pero que te deja un leve sabor de boca participativo: "Oye, que me han preguntado", aunque sabes perfectamente que no vale para nada.
Humilladamente suya.
 
Free counter and web stats