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martes, 12 de junio de 2012

Un cuento fantástico

Hala, pues ya estamos semi rescatados. Nos falta la firma, que habría que evitar a toda costa, por eso lo de semi. A mí, me van a perdonar, pero estas cosas me remiten a la infancia, cuando en las películas, los tebeos y la literatura, a las mujeres nos rescataban siempre. Nos secuestraban, o sea nos intervenían, y luego llegaba el héroe y nos rescataba para llevarnos a comer perdices. No es que hayan cambiado mucho las cosas: de vez en cuando surge una historieta con protagonista femenina que se lía a porrazos con los malos y se lame las heridas, eso sí más sola que la una: la misma catwoman es un ejemplo. De lamer sus patitas y de soledad. Los tiempos, que van cambiando. Francamente, ni en mis peores fantasías me veía rescatada por una walkirira y una cuadrilla de lechuguinos con traje negro, de las garras de un malvado barbudo con sociofobia, o agorafobia, o fobia a secas. De lo que sea. Que se esconde más que una tortuga que tuvimos en casa y creíamos que comía la lechuga a escondidas, hasta que descubrimos que se la zampaba la tía abuela cuando no la veíamos. Intentamos hacer una sopa con ella, con la tortuga, no con la tía abuela, pero salió un mejunje maloliente, como los pies de la pobre señora, que acabó por el retrete. La sopa tortuguera, queda claro, no vaya a ser que se dediquen a buscar los restos de la mujer, que estaban en el campo santo.
A ver si me concentro. Que soñaba con verme rescatada cogida de la cintura por un tipo con mallas verdes colgado de una cuerda, o en taparrabos sujeto a una liana, con mona incluída, o vestido de pirata y colgado del cabo del velamen de una nave, o sea de otra cuerda. Siempre colgada. Así tuve la juventud que tuve: colgada y con mono, que no mona. Si es que te influyen desde pequeña y pasa lo que pasa. Con echarle luego la culpa al movimiento hippy todo arreglado. Y no.
En fin, que vamos a pagar los platos rotos de los banqueros, sin siquiera enterarnos de dónde está la pasta. Dicen que en ladrillos, pero no me lo creo. Para mí que pasó como en la CAN: que si crédito a 0% de interés y a devolver por los biznietos de personajes, partidos políticos, negocios varios, etc. Por eso no quieren que se sepa. ¡Pero si no pasa nada! Con la CAN nos enteramos y ya ven, seguimos celebrando la semana del pintxo todas las semanas, que hay que dinamizar el consumo, y si de paso te colocas, pues mira, entre el vino y el fútbol tan contentos. Lo que me pregunto es qué va a pasar cuando se acaben los dineros y no llegue ni para vino. Me acuerdo de mi infancia, que los que iban de vinos eran cuatro conocidos y reconocidos. Y cocidos a perpetuidad. El futuro que nos espera es el pasado. El de la alpargata y el guardapolvos, que no es un condón, sino una bata. O aún peor, que ya le han puesto nombre: NEM (nueva edad media). Lo dicho: el tipo de las mallas verdes. Lo que pasa es que me va a pillar como una de las brujas de Macbeth y no me van a rescatar ni para hacer de la bruja avería. Claro, que por lo que leo, el tipo rescatador es el tal Obama, así que la historia, y la fantasía, dan un giro colorista. Lo que hay que soñar. No me digan que no da para un guión de lo que sea: El rescatador morenito, liado con la walkiria y la francesa esa de los fulares, rescatando a la bruja borracha y echándosela a los cortesanos para que la devoren. Fin.
Vestuario: Made in China.
Complementos: Fal Sos.
Calzado: No hay de ese número.
Peluquería y maquillaje: La de toda la vida, a ver si cobra algo la pobre.
Cuerdas y lianas: "La picha un lío". Especialistas en nudos gordianos.
Producción: De Sastrosa.
Dirección: Invi Dente.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Reality


Me gustan los finales felices, como a todo el mundo. Díganme si no es emotivo que Burgalés, ese novillo fugado en el encierro de Valtierra, haya vuelto al redil. Las cosas como son, como tienen que ser y el toro al redil. De cajón. En eso se sostiene el mundo. Los descuadres nos descomponen, la asimetría nos inquieta y nos desasosiega la irregularidad. Por eso me encorajina esa separación matrimonial de nuestra lideresa por antonomasia. ¿Et pourquoi?, dirán ustedes, a esta que la va ni la viene. Tienen razón. Hombre, reconozco que me siento un tanto dolida por no poder tener una chaise longue de Le Courboisier ofertada de saldo por la CAN. Ya sé que no soy clienta preferente, ni tan siquiera soy clienta de esa entidad: no quisieron que les debiera dinero y se lo debo a otras. Ellos se pierden mis impagos y descubiertos. Únicamente me haría ilusión tumbarme a reflexionar entre ronquidos en una tumbona de diseñazo y piel y no el escay del sofá, que me hace sudar como una gorrina y al que nos quedamos pegados. Es lo que tiene ser pobre. Pero lo asumo, no crean. Lo que ocurre es que, como buena insatisfecha, me coloco con historias de final feliz. Ya está, sé que lo están pensando: está todo el día amorrada a culebrones y telenovelas. Pues no. Yo me amorro a series de policías y bomberos y cuanto programa presente unos abdominales en condiciones en cuerpazos de revolcón y olvídame. Pero el final debe ser Pretty Woman.
La duda que me surge es si los guionistas locales están a la altura de las circunstancias y nos pueden dar una historia digna de encandilarnos. En Madrid la historia va de puñaladas entre correligionarios vacíos de contenido haciendo gala de gráficos de apoyo. Lujo y glamour ambicioso. Por Valencia la cosa va de: los polis y el Gobierno son malos y los presuntos malos somos los buenos. Acción y espionaje de luxe. En el País Vasco la trama es de infidelidades e intercambio de parejas. Previsible y aburrida. En Cataluña la historieta es como del pulgón de la vid. Documental territorial. Pero en Navarra, ay amor, nos apuntamos a tele Belén. Reality con personajes desbocados. Vuelvo a la pregunta: ¿estará el guión a la altura, tendrá suficientes ingredientes para mantener la atención, habrá sorpresas (visitas, personajes nuevos, estrategias, nominaciones)?.
Lo confieso soy sentimental y antigua. Lloro con Blanche Dubois, ese personaje de "Un tranvía llamado deseo" enfermo de soledad y egoísmo. Me emociona lo indecible que Eduardo VIII abdicara por el amor de Wallis Simpson; sufro con personajes constreñidos como Yerma, aplaudo a la Karmele Marchante que supera el ridículo de postularse a Eurovisión en aras de la audiencia y me descojono viva de la Lomana y su pretenciosa ridiculez, por no hablar de la reina de corazones, la inclasificable Belén y su pastiche barriobajero.
Sinceramente, ¿alguien cree que aquí hay material para sostener a la audiencia?. Como esta es una ciudad elegante, haremos como que no miramos y nos dedicaremos a mordisquear un cruasán frente a un escaparate tarareando la melodía de Moon River, mientras la automovilística china Chery se instala en Barcelona y crea 10.000 puestos de trabajo. Igual tengo que volver a mi tierra a ganarme el pan y acabo como Baby Jane.
Es todo taaaaan decadente.

 
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