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martes, 26 de enero de 2010

Más sobre ¿Haití?

Hay una actitud cada vez más penosa en ciertos políticos, da igual su posición en el estamento: Piden cambios en el plazo de investigación de la fiscalía que no gustan a nadie, excepto a los conservadores, que la promueven y que son quienes están bajo la sospecha, y a la vez provocan un debate populista con el tema de la cadena perpetua, supongo que para distraer a la plebe con lo que les aterra, que no es que les limpien impunemente los bolsillos del fondo común, sino que violen y maten a sus hijas.
Azuzan contra los inmigrantes y les acusan de ser una especie de "gasto prescindible" y causa de los males económicos que nos afectan, quejándose del gasto que supone una plaza de escolarización.
Se lamentan por dar educación a quien no la tiene, algo que cualquiera considera básico, incluso una de las virtudes teologales cristianas. No dicen nada de que la inversión empresarial haya sido casi nula, o de los dineros que han soltado para salvar a empresas del cemento.
Y siguen en sus cargos con la cabeza alta, demasiado alta, denunciando los "pisos patera" desde sus áticos dúplex construídos de aquella manera tan original. Podríamos hablar del "gasto sanitario" de los inmigrantes, como si su salud no nos afectase a todos, achacándoles la culpa de las listas de espera y la tardanza en la atención sanitaria, en lugar de preguntarnos por la inversión en sanidad y la gestión de los recursos.
Cuando me indignaba por leer algo, había una persona que me decía: "eso te pasa por leer". Ayer me acordé de ella leyendo este artículo de Almudena Grandes:
Se lo resumo, pero que eso no les prive de su lectura: El FMI obligó a Haití a reducir los aranceles a la importación de arroz del 35 al 3%. Las subvenciones del gobierno norteamericano permiten que el arroz producido en Arkansas sea más barato que el autóctono Haitiano. Haití era auto suficiente en su producción arrocera.
Se pregunta Almudena cuántas toneladas de ayuda ha enviado Riceland Foods después de hacerse de oro a costa de arruinar a esos agricultores que emigraron a unas chabolas que ahora se les han caído encima.
Entre tanto, nos distraemos con los maratones de ayuda de los famosos, la nota humana de la noticia y nos espantamos pensando que las desgracias caen sobre los más desfavorecidos, o nos creemos la aflicción que expresan ante las cámaras los políticos, los banqueros, los líderes; incluso hay quien se pregunta por el designio divino. ¿Se acuerdan de aquello de Gandhi de la caña y el pez, lo de enseñar a pescar? Pues ahora se quedan con la caña, el pez y la técnica.
La berlusconización de la política española. La admisión de la falacia como verdad. Consentimiento para que nos matemos de hambre unos a otros en aras de un mayor beneficio. Permisividad para que nos distraigan y atonten sin reclamar que nos den datos para analizar, para PENSAR.

miércoles, 20 de enero de 2010

De Marías Antonietas

Cuando una cabeza se eleva más de lo admisible, plagio a un amigo y saco a relucir a María Antonieta, ya saben, la esposa de Luis XVI, reina consorte de Francia y de Navarra, aquella cuya real testa rodó en la guillotina. Como no se trata de tirar de la wiki y dar clases de historia, me centraré en la que montaron las mujeres el 5 de octubre de 1789, tras los fastos ofrecidos a los guardias de corps el día 1, cuando se plantaron en Versalles pidiendo pan y llevándose a la troupe real a París a punta de cuchillo. Ésta ha sido la base de toda revolución siempre, algo que tendemos a olvidar.
Les invito a teclear en el google "riesgo de revuelta social" y vean los resultados, hasta políticos como Durán y Lleida alertan del tema, claro que cada cual saca las conclusiones que le convienen, como el Ayuntamiento de Vic, o la línea que ahora marca el PP, por cierto, qué coincidencia con las declaraciones de la Presidenta de UPN.
¿Y esto, a cuento de qué viene?, se preguntarán: Leía ayer un artículo en El País ( http://www.elpais.com/articulo/internacional/ricos/salen/indemnes/elpepuint/20100119elpepiint_5/Tes ) en el que se trata la desigualdad social en Haití, y cómo, pese a la miseria y el caos en la ayuda, hay hoteles, como el Ibo Lelé, con las despensas llenas y demandando el suministro de Pepsi Cola, pareciéndoles mal a los propietarios que se repartiera el refresco gratis a la plebe muerta de asco.
Mientras nos horrorizamos y angustiamos ante los sucesos, e intentamos ayudar como podemos, hay quien está allí mismo atrincherado en su opulencia miserable, supongo que justificándose en su actitud y armados hasta los dientes, ignorando lo que se cuece a su alrededor, esperando que la turba no se acuerde de su existencia y se los coman vivos.
Díganme, ¿qué actitud les parece moralmente más correcta? Compartimos y corremos el riesgo de perecer todos, o garantizamos nuestra supervivencia, opulenta en estos casos, mientras les vemos morir a los otros, esperando que no nos descubran. ¿Y entonces, qué?.
Se lleva mucho tiempo hablando de los riesgos de asalto al primer mundo, de los desequilibrios en los barrios, de la explotación de las clases bajas, del expolio indecente de los banqueros, de la especulación, y nosotros seguimos empeñados en aislarnos, en dar una vuelta de tuerca más, en proteger nuestras provisiones, olvidando la historia y las vueltas que da la vida.
Dice Amos Oz, en su ensayo "Contra el fanatismo": Sacrifiquémonos hoy, impongamos incluso que los demás se sacrifiquen hoy, de forma que nuestros hijos hereden un paraíso en el futuro. En algún momento,en torno a mediados de siglo, se reemplazó esta noción por la de felicidad instantánea. No se trataba ya del famoso derecho a luchar por la felicidad, sino de la ilusión -actualmente tan extendida- de que la felicidad está desplegada en las estanterías, de que sólo hay que llegar a ser lo bastante rico para costearse la felicidad a golpe de billete.
Perdonen la molestia.
 
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