jueves 10 de diciembre de 2009

Aminatu


Desde que saltó el escandalazo Aminatu Haydar he querido decir algo, pero lo encontraba todo ya en los artículos que leía, o tal vez no se me ocurría nada y simplemente estaba de acuerdo con lo que escribían los demás.
Cuanto más tiempo pasa más se enreda el problema y más sinvergonzonerías se escuchan. Hoy le he oído decir al ministro de Justicia marroquí, que la culpa de lo que pasa es de Aminatu: ¿Quién la obliga a hacer una huelga de hambre?
Voy a contener mi lengua, dada a soltar el calificativo con rapidez.
Que no se nos olvide el origen del problema: Marruecos, país que se hizo de mala manera con el Sáhara para no hacer nada por él, demuestra su amor por los Saharuis quitándoles el pasaporte y poniéndoles en un avión rumbo a otro país, en este caso el nuestro, España.
Esto, que va contra el más simple derecho de cualquier ciudadano, convierte en culpable a la víctima y organiza un escándalo monumental, trufado de declaraciones vergonzosas por parte de los dirigentes de los dos países, y ya de paso de los que tenemos alrededor.
No voy a decir nada de Marruecos, un pais feudalista del que no se puede esperar gran cosa, excepto que su Rey se aficione a los placeres parisinos, que no a sus "Luces".
Sí voy a decir algo de mi país: me da vergüenza su incapacidad de solucionar este problema.
A usted le invito a ponerse en el lugar de esta mujer. Imagine que usted llega al aeropuerto y la policía le quita el pasaporte y le factura a Marruecos, donde al llegar usted es nadie. ¿Qué le parece, no se le ponen los pelos como escarpias? ¿Usted qué haría? Y ahora piense que usted no tiene relevancia política alguna, que es un desconocido, que nadie le va a prestar su apoyo. ¿Comprende por qué el derecho y su respeto es tan esencial?
Dicho.

jueves 3 de diciembre de 2009

Día de Navarra

Una, que tiene raíces catalanas, echaba en falta una costumbre para celebrar el Día de Navarra. Hubo un intento frustrado de los pasteleros locales, ofertando el brazo del Santo a modo de postre, pero parece que no cuajó. Y eso que con la tradición del pastelito dominical parecía que podía tener éxito.
Así que me devanaba el cacumen en qué hacer, que no fuera explotar al niño y bajarnos a comer al chino, cuando se me encendió la bombilla al ver que una firma ha lanzado un línea de lencería, bisex, del Real Madrid: ¡Sorpresa!, he exclamado al pié de la cama donde dormitaba el de la regulación. Ataviada con su blusón sanferminero y al son del "No te vayas de Navarra", he iniciado un estristres indigno de los peores antros de perdición, ante sus ojos legañosos y atónitos. Yo veía la expresión de su cara y sabía lo que pasaba por su cabeza, que no es lo que ustedes piensan, sino el recuerdo de la celebración de la diada, cuando le envolví la rosa y deshojé el libro sobre la cama, pero superamos la confusión alcohólica y nos rebozamos en tinta de best seller. Al fin y al cabo íbamos a ir a ver la peli, ¿para qué leer semejante tocho?. Hoy, tras el blusón, han caído los demás símbolos del navarrismo cañí: la faja roja y los pañuelicos; al verlos desprenderse ha rugido como una fiera salvaje, haciéndome soltar un gallo de vicetiple agobiada en el agudo final. ¡Viva Navarra!. A su imaginación lo dejo.
¿Y esta marrana por qué nos cuenta esto?, pensarán ustedes. Pues por dar ideas. En lugar de tanto concierto y tanta mandanga musical, ¿No querían propuestas y proyectos para la capitalidad cultural?. Pues ahí va la mía. Si conseguimos que tradiciones de este cariz arraiguen entre nuestras gentes, verán qué giro copernicano da esta comunidad. Estoy segura de que incentivaría el turismo y la atracción por nuestras costumbres, envidia del universo.
Ahí queda. Gratis total.

miércoles 2 de diciembre de 2009

L'amour

Si te dijera, amor mío, que temo a la madrugada.
Así empieza la canción Al Alba, ¿recuerdan?. ¿Recuerdan la cantidad de pasteles edulcorados por Hollywood, que hemos tragado, contándonos historias de amor imposible hechas realidad? Por ejemplo, El Guardaespaldas, esa historia que todavía repiten de vez en cuando en TV y nos hace llorar de la emoción ante el sacrifico de la propia vida, y el triunfo del amor sobre egoísmos y diferencias raciales. Claro, estas cosas pasan en la pantalla, porque la realidad es otra. ¿Quieren una historia real, pero que siempre diré que es mentira?

En una capital de provincias muy pagada de sí misma, residía un joven que, tras opositar a un cuerpo policial y sacar la plaza, se dejó llevar por su vocación, o afán profesional, y entró a formar parte de la élite de los protectores de las clases dirigentes, a las que, incuestionablemente, era fiel, no sólo profesionalmente, también ideológicamente. Acompañar a reuniones, viajes, comidas y los tiempos muertos en centros oficiales hicieron que su interés se centrara en una dirigente que no pertenecía al clan al que prestaba sus servicios, que era de un grupo opositor a los intereses que defendían aquellos a los que no solamente protegía, sino que escuchaba, veía y conocía de sus movimientos, citas, encuentros. La sospecha cayó sobre su figura. Cayó tanto, que lo cambiaron de destino. Ya no era de fiar. A silbar a la vía.
El triunfo del amor. El precio del amor. Siempre hay que pagar. Siempre hay que dar valor, valorar, aquello por lo que apostamos. Siempre hay que sacrificar. Si en "El guardaespaldas" y otras historias épicas, había que jugarse la vida para conseguir el amor, aquí había que jugarse el trabajo. Qué prosaico.
¿Qué les parece?. Una más.

domingo 29 de noviembre de 2009

Nuevamente: Pasolini

Leo que han publicado, o reeditado, no sé, los "Escritos Corsarios", de Pier Paolo Passolini, en las ediciones del Oriente y del Mediterraneo.
Como cineasta le he visto cosas que me han gustado y otras que no. Como persona me pareció de una integridad y coherencia enormes. Como víctima me inquietó su asesinato, nada claro. Como autor le he leído cosas impresionantes.
Sobran las palabras. Vayan pues dos textos por delante, y quien quiera que se anime.

Yo sé los nombres...
Lo sé. Sé los nombres de los responsables de lo que llaman golpe (y en realidad es una serie de golpes instaurada como sistema de protección del poder).
"Soy un intelectual, un escritor que intenta seguir todo lo que está pasando, conocer todo lo que se escribe"
Sé los nombres de los responsables del atentado de Milán del 12 de diciembre de 1969
[17 muertos y 88 heridos en un bombazo contra la Banca Nazionale dell' Agricoltura].
Sé los nombres de los responsables de los atentados de Brescia y de Bolonia en los primeros meses de 1974. Sé los nombres del "vértice" que ha manipulado tanto a los viejos fascistas que traman golpes como a los neofascistas autores materiales de los primeros atentados, y a los "desconocidos" autores materiales de los atentados más recientes.
Sé los nombres de quienes han manejado las dos fases distintas, incluso opuestas, de la tensión: una primera fase anticomunista (Milán, 1969) y una segunda fase antifascista (Brescia y Bolonia, 1974).
Sé los nombres del grupo de poderosos que, con la ayuda de la CIA (y en segundo lugar, de los coroneles griegos y la mafia), urdieron primero (aunque fracasaron miserablemente) una cruzada anticomunista para atajar el 68. (...)
Sé los nombres de quienes, entre misa y misa, dieron instrucciones y aseguraron la protección política a viejos generales (para mantener en pie, por si acaso, la organización de un posible golpe de Estado), a jóvenes neofascistas, o más bien neonazis (para crear en concreto la tensión anticomunista), y por último, a criminales comunes, hasta este momento, y quizá para siempre, sin nombre (...)
Sé los nombres de las personas serias e importantes que están detrás de los trágicos muchachos que optaron por las suicidas atrocidades fascistas y de los malhechores comunes, sicilianos o no, que se pusieron a su disposición como asesinos y sicarios. Sé todos estos nombres y sé todos los hechos (atentados contra las instituciones y matanzas) que han cometido.
Lo sé. Pero no tengo pruebas. Ni siquiera tengo indicios.
Lo sé porque soy un intelectual, un escritor, que intenta seguir todo lo que está pasando, conocer todo lo que se escribe al respecto, imaginar todo lo que no se sabe o se calla; que ata cabos a veces lejanos, que junta las piezas desordenadas y fragmentarias de un cuadro político coherente, que restablece la lógica donde aparentemente reinan la arbitrariedad, la locura y el misterio.
Todo eso forma parte de mi oficio y del instinto de mi oficio. Me parece difícil que mi "proyecto de novela" esté equivocado, es decir, que no tenga conexión con la realidad y que sus referencias a hechos y personas reales sean inexactas. Creo, además, que muchos otros intelectuales y novelistas saben lo que yo sé como intelectual y novelista. Porque la reconstrucción de la verdad acerca de lo ocurrido en Italia después de 1968 tampoco es tan difícil.
(...) Probablemente, los periodistas y los políticos también tienen pruebas o, por lo menos, indicios.
El problema es el siguiente: los periodistas y los políticos, aun teniendo pruebas y sin duda indicios, no dan nombres. ¿A quién corresponde, pues, dar esos nombres? Evidentemente, a quien no sólo tiene el valor suficiente, sino que, además, no está comprometido en la práctica con el poder y tampoco tiene, por definición, nada que perder: un intelectual.
De modo que un intelectual podría ser el más apropiado para dar a conocer esos nombres; pero no tiene pruebas ni indicios.
El poder y el mundo que, sin ser del poder, mantiene relaciones prácticas con el poder, por su propia configuración, han excluido a los intelectuales libres de la posibilidad de tener pruebas e indicios.
Podrían objetarme que yo, por ejemplo, como intelectual e inventor de historias, podría entrar en ese mundo explícitamente político (del poder o sus aledaños), comprometerme con él y, por tanto, compartir el derecho a tener, con elevada probabilidad, pruebas e indicios.
Pero a esta objeción contestaría que no es posible, porque es justamente la repugnancia a entrar en ese mundo político lo que se identifica con mi posible atrevimiento intelectual de decir la verdad, es decir, de dar nombres.
(...) Al intelectual -profunda y visceralmente despreciado por toda la burguesía italiana- se le encomienda una función falsamente elevada y noble, la de debatir los asuntos morales e ideológicos.
Si no cumple esta función se le considera un traidor, y de inmediato se alzan voces (como si estuvieran esperando el momento) contra la "traición de los intelectuales". Gritar contra la "traición de los intelectuales" es una coartada y una gratificación para los políticos y los servidores del poder.
Pero no existe sólo el poder; también existe una oposición al poder. En Italia esta oposición es tan extensa y fuerte, que constituye un poder en sí misma: me refiero, naturalmente, al Partido Comunista Italiano.
Es evidente que en este momento la presencia de un gran partido como el Partido Comunista Italiano en la oposición es la salvación de Italia y de sus pobres instituciones democráticas.
El Partido Comunista Italiano es un país limpio en un país sucio, un país honrado en un país inmoral, un país inteligente en un país idiota, un país culto en un país ignorante, un país humanista en un país consumista.
(...) Pero, precisamente, todo lo positivo que he dicho del Partido Comunista Italiano también constituye su aspecto relativamente negativo.
La división del país en dos países, uno hundido hasta el cuello en la degradación y la degeneración, el otro intacto y limpio, no propicia la paz ni el espíritu constructivo.
Además, entendida tal como la acabo de describir, creo que, objetivamente (como un país en el país), la oposición viene a ser otro poder, pero poder al fin y al cabo. Por consiguiente, los políticos de esa oposición no pueden dejar de comportarse, también ellos, como hombres de poder.
(...) Ahora bien, ¿por qué tampoco los políticos de la oposición, si tienen -como es probable- pruebas, o por lo menos indicios, no dan los nombres de los responsables reales, o sea, políticos, de los cómicos golpes y las espantosas matanzas de este año? Muy sencillo: no los dan en la medida en que distinguen -a diferencia de lo que haría un intelectual- entre verdad política y práctica política. Por tanto, naturalmente, ellos tampoco dan a conocer las pruebas e indicios al intelectual que no es funcionario. Ni se les pasa por la cabeza, como es normal, dada la situación objetiva de hecho.
(...) Sé muy bien que no es pertinente -en este momento concreto de la historia italiana- plantear públicamente una cuestión de confianza a toda la clase política. No es diplomático, no es oportuno. Pero éstas son categorías de la política, no de la verdad política, a la que el impotente intelectual, cuando y como puede, debe servir. Pues bien, precisamente porque no puedo dar los nombres de los responsables de los intentos de golpe de Estado y los atentados (y no en vez de darlos), no puedo dejar de pronunciar mi débil e ideal acusación contra toda la clase política italiana. Lo hago porque creo en la política, creo en los principios "formales" de la democracia, creo en el Parlamento y creo en los partidos. Naturalmente, desde mi visión particular, que es la de un comunista.

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11 de julio de 1974. Ampliación del «boceto» sobre la revolución antropológica en Italia*
Pier Paolo Pasolini
Los intelectuales siempre tendemos a identificar la «cultura» con nuestra cultura, y por lo tanto la moral con nuestra moral y la ideología con nuestra ideología. Esto significa: 1) que no usamos la palabra «cultura» en el sentido científico; 2) que así expresamos cierto racismo irreducible hacia quienes tienen, precisamente, otra cultura. La verdad es que gracias a mi vida y mis estudios, he podido librarme bastante de caer en estos errores. Pero cuando Moravia me habla de gente (es decir, prácticamente todo el pueblo italiano) que vive en un nivel premoral y preideológico, me demuestra que ha caído de lleno en estos errores. Lo premoral y lo preideológico sólo existen si se supone la existencia de una sola moral y una sola ideología histórica justa; que sería la nuestra, la burguesa, la suya, de Moravia, o la mía, de Pasolini. Pero en realidad lo premoral y lo preideológico no existen. Simplemente existe otra cultura (la cultura popular) o una cultura anterior. Sobre estas culturas se implanta una nueva opción moral e ideológica: por ejemplo, la opción marxista, o bien la opción fascista.
Esta opción es fundamental. Pero no lo es todo. En efecto, tal como observa el propio Moravia, no debe juzgarse en sí misma, sino por sus resultados teóricos o prácticos (el cambio del mundo). ¿Cómo es posible que ciertas opciones justas ―por ejemplo, un marxismo maravillosamente ortodoxo― den unos resultados tan horriblemente equivocados? Exhorto a Moravia a pensar en Stalin. Por mi parte, no tengo la menor duda: los «crímenes» de Stalin son el resultado de la relación entre la opción política (el bolchevismo) y la cultura anterior de Stalin (es decir, lo que Moravia llama, con desprecio, premoral o preideológico). Por otro lado, no hace falta recurrir a Stalin, a su opción justa y a su fondo cultural campesino, clerical y bárbaro. Hay infinidad de ejemplos. Yo también, según Maurizio Ferrara (que me hace en L’Unità la misma crítica que Moravia, es decir, me recuerda severamente el valor esencial y definitivo de la opción), he escogido una opción justa, pero la he aplicado mal, según parece a causa de mi irracionalidad cultural, es decir, de la cultura anterior en la que me he formado.
Ahora vamos a multiplicar por millones estos casos individuales. Millones de italianos han hecho su elección (bastante esquemática): por ejemplo, millones de italianos han optado por el marxismo, o al menos por el progresismo, mientras que otros millones de italianos han escogido el clericalfascismo. Estas opciones, como ocurre siempre, están incluidas en una cultura. Que es, precisamente, la cultura de los italianos. Pero mientras tanto la cultura de los italianos ha cambiado por completo. No, no lo ha hecho en las ideas expresadas, en la enseñanza, en los valores defendidos conscientemente. Por ejemplo, un fascista «modernísimo», es decir, motivado por la expansión económica italiana y extranjera, sigue leyendo a Evola. La cultura italiana ha cambiado en la vivencia, en lo existencial, en lo concreto. El cambio consiste en que la vieja cultura de clase (con sus divisiones netas: cultura de la clase dominada, o popular, y cultura de la clase dominante, o burguesa, cultura de las minorías selectas) ha dado paso a una nueva cultura interclasista que se expresa a través del modo de ser de los italianos, a través de su nueva calidad de vida. Las opciones políticas que se nutrían del viejo mantillo cultural eran una cosa, las que se nutren de este nuevo mantillo cultural son otra. Un obrero o un campesino marxista de los años cuarenta o cincuenta, en el supuesto de una victoria revolucionaria, habría cambiado el mundo de una forma; hoy, en el mismo supuesto, lo cambiaría de otra forma. No quiero hacer profecías, pero no oculto que soy desesperadamente pesimista. El que ha manipulado y transformado radicalmente (antropológicamente) a las grandes masas campesinas y obreras italianas es un nuevo poder que me cuesta definir, aunque estoy convencido de que es el más violento y totalitario de la historia, pues cambia la naturaleza de la gente, entra en lo más hondo de las conciencias. Por lo tanto, bajo las opciones conscientes, hay una opción cautiva, «ya común a todos los italianos», que no puede dejar de deformar las otras.
(…)
Fue la propaganda televisiva del nuevo tipo de vida «hedonista» lo que determinó el triunfo del «no» en el referendo. Porque no hay nada menos idealista y religioso que el mundo televisivo. Es verdad que durante todos estos años la censura televisiva ha sido una censura vaticana. Pero el Vaticano no ha comprendido qué debía censurar. Por ejemplo, debía censurar Carosello, porque es en Carosello donde se exhibe, omnipotente, nítido, tajante, perentorio, el nuevo tipo de vida que los italianos han de imitar. Y no es precisamente un tipo de vida en el que pinte algo la religión. Por otro lado, los programas de carácter específicamente religioso de la televisión son tan aburridos, tan sumamente inexpresivos, que lo mejor que habría podido hacer el Vaticano era censurarlos todos. El bombardeo ideológico televisivo no es explícito: está en las cosas, es indirecto. Pero nunca se ha podido propagar con tanta eficacia un «modelo de vida» como con la televisión. El tipo de hombre o mujer que cuenta, que es moderno, que debe imitarse y lograrse, no se describe o ensalza, ¡se representa! El lenguaje de la televisión es, por naturaleza, un lenguaje físico-mímico, el lenguaje del comportamiento. Que es trasladado sin más, sin mediaciones, al lenguaje físico-mímico y al lenguaje del comportamiento en la realidad. Los héroes de la propaganda televisiva ―jóvenes en moto, chicas al lado de dentífricos― proliferan en millones de héroes semejantes en la realidad.
Justamente por ser totalmente pragmática, la propaganda televisiva representa el aspecto acomodaticio de la nueva ideología hedonista, y por lo tanto es enormemente eficaz.
Si en todos estos años la televisión ha estado al servicio de la Democracia Cristiana y el Vaticano en el plano de la voluntad y la conciencia, en el plano involuntario e inconsciente, por el contrario, se ha puesto al servicio del nuevo poder, que ya no coincide ideológicamente con la Democracia Cristiana y no sabe qué hacer con el Vaticano.
(…)
Lo que más impresiona cuando se pasea por una ciudad de la Unión Soviética es la uniformidad de la muchedumbre: nunca se advierte ninguna diferencia sustancial entre los transeúntes en el vestir, en los andares, en la seriedad, en las sonrisas, en la gesticulación; en suma, en el comportamiento. El «sistema de los signos» del lenguaje físico-mímico, en una ciudad rusa, no tiene variantes, es totalmente idéntico en todos. ¿Cuál es la proposición primera de este lenguaje físico-mímico? Es esta: «Aquí no hay diferencias de clase». Y es algo maravilloso. A pesar de todos los errores y las involuciones, a pesar de los crímenes políticos y los genocidios de Stalin (de los que es cómplice todo el mundo campesino ruso), el hecho de que el pueblo ganara en el 17, definitivamente, la lucha de clases, y lograra la igualdad de los ciudadanos, es algo que produce un profundo y apasionante sentimiento de alegría y confianza en los hombres. El pueblo conquistó la libertad suprema, nadie se la regaló. La conquistó.
Hoy en las ciudades de Occidente ―pero quiero hablar sobre todo de Italia―, al pasear por la calle, también impresiona la uniformidad de la muchedumbre: aquí tampoco se advierte ninguna diferencia sustancial entre los transeúntes (sobre todo si son jóvenes) en el vestir, en los andares, en la seriedad, en las sonrisas, en la gesticulación; en suma, en el comportamiento. Por consiguiente se puede decir que, como en el caso de la muchedumbre rusa, el sistema de signos del lenguaje físico-mímico no tiene variantes, es completamente idéntico en todos. Pero mientras que en Rusia es un fenómeno tan positivo que emociona, en Occidente, en cambio, es un fenómeno negativo y provoca un estado de ánimo que roza el disgusto definitivo y la desesperación.
La proposición primera de este lenguaje físico-mímico es esta: «El Poder ha decidido que seamos todos iguales».
El afán de consumo es un afán de obediencia a una orden no pronunciada. En Italia todos sienten ese afán, degradante, de ser iguales a los demás cuando se trata de consumir, de ser felices, de ser libres, porque tal es la orden que inconscientemente han recibido y «deben» obedecer para no sentirse distintos. Nunca la diversidad ha sido una culpa tan espantosa como en este periodo de tolerancia. La igualdad no se ha conquistado, es una falsa igualdad regalada.
(…)
Una de las principales características de esta igualdad que se expresa en la vida, además de la fosilización del lenguaje verbal (los estudiantes hablan como libros impresos, los chicos del pueblo han perdido la inventiva jergal) es la tristeza. La alegría siempre es exagerada, ostensible, agresiva, ofensiva. La tristeza física de la que hablo es profundamente neurótica. Obedece a una frustración social. Ahora que el modelo social ya no es el de la propia clase, sino otro impuesto por el poder, son muchos los que se ven incapaces de alcanzarlo. Eso les humilla tremendamente. Pondré un ejemplo, muy humilde. Antes el mozo de la tahona, o cascherino, como se llama aquí en Roma, estaba siempre, eternamente, alegre. Era una alegría verdadera, que le chispeaba en los ojos. Iba por la calle silbando y soltando ocurrencias. Su vitalidad era irresistible. Vestía de un modo mucho más pobre que ahora: llevaba los pantalones remendados y la camisa a menudo andrajosa. Pero todo eso formaba parte de un modelo que en su barrio tenía un valor, un sentido. Y él estaba orgulloso. En el mundo de la riqueza tenía, para oponerle, otro mundo igual de válido. Llegaba a la casa del rico con una risa naturaliter anarquista, que lo desacreditaba todo, aunque tuviese una actitud respetuosa. Pero su respeto era el de una persona profundamente ajena. Y lo que de verdad cuenta: esa persona, ese muchacho, estaba alegre.
¿No es la felicidad lo que cuenta? ¿No es la felicidad por lo que se hace la revolución? La condición campesina o subproletaria sabía expresar, en las personas que la experimentaban, cierta felicidad «real». Hoy en día esta felicidad ―con el Desarrollo― se ha perdido. Lo que significa que el Desarrollo no es en absoluto revolucionario, ni siquiera cuando es reformista. Lo único que produce es angustia. Ahora hay adultos de mi edad tan aberrantes que prefieren la seriedad (casi trágica) con que el cascherino lleva hoy su paquete envuelto en plástico, con melena y bigotito, a la alegría «tonta» de antes. Creen que preferir la seriedad a la risa es un modo viril de afrontar la vida. En realidad son unos vampiros que se alegran de que sus víctimas inocentes también se hayan vuelto vampiros. La seriedad y la dignidad son horribles deberes que se impone la pequeña burguesía, y los pequeñoburgueses se alegran al ver que los muchachos del pueblo también se han vuelto «serios y dignos». No se les ocurre que esa es la verdadera degradación, que los muchachos del pueblo están tristes porque han perdido la conciencia de su inferioridad social, dado que sus valores y modelos culturales han sido destruidos (…)
* En Il Mondo, entrevistado por Guido Vergani.

Escritos Corsarios, de Pier Paolo Pasolini. Ediciones del Oriente y del Mediterráneo. Precio: 18 euros.

miércoles 25 de noviembre de 2009

MSF: Médicos Sin Fronteras

No voy a ser original. ¿Alguien lo esperaba, lo pretendía?: Se acerca la navidad.
- Mira ésta que lista, ya lo sabemos, llevamos un mes de instalación bombilleril y colgajos, y esa publicidad maravillosa que nos impulsa a comprar.
Que sí, que ya he dicho que no voy a ser original. Lo que ocurre es que me han pedido ayuda y yo se lo quiero transmitir. Ya tengo un enlace en el blog a mi ONG favorita, y son ellos y no otros los que me han escrito precisamente para recordarme estas fechas.
En definitiva, que no les voy a aburrir, que ustedes ya saben, y saben lo que se hacen, que si quieren pueden visitarles y leer cosas como las que adjunto. Ustedes mismos.

Extracto del artículo publicado en
Notes Internacionals CIDOB 04, junio 2009
¿Quién va a morir?
Firma invitada
Dr. Morten Rostrup
El desafío global de la gripe A (H1N1) y otras enfermedades infecciosas
A finales de septiembre se habían confi rmado unos 340.000 casos de gripe A (H1N1). A falta de pruebas de todas las personas con síntomas leves, no sabemos lo contagioso que puede ser este virus. De momento parece moderado: 4.100 muertes desde que empezó la epidemia en abril.
Durante el mismo periodo, el VIH/sida, la tuberculosis, la malaria, el Chagas, la enfermedad del sueño y el kala azar han acabado con la vida de un millón de personas. Estas enfermedades, queafectan principalmente a los pobres, merecen la misma atención política que la gripe A.
Por ahora, la H1N1 parece menos letal que otras formas de gripe estacional. Pero las diferencias de patrón, la posible evolución hacia una forma más agresiva y la esperada segunda oleada en otoño justifican mantenerse en guardia. La respuesta inicial fue rápida: los políticos le prestaron atención enseguida, se expusieron públicamente los posibles escenarios y se tranquilizó a la población con las medidas adoptadas.
En general, la respuesta conjunta de los gobiernos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) parece basada en las estrategias para combatir la gripe aviar. Desde 2005, la OMS ha planificado mucho a todos los niveles en lo referente a pandemias. El SARS (síndrome agudo respiratorio severo), también considerado una amenaza para la salud pública, atrajo bastante atención.
Hay un claro contraste con la forma en que los mismos políticos han respondido a otras epidemias vigentes.
La pandemia del sida afecta mayoritariamente a países pobres y a grupos marginales occidentales. Aunque los primeros datos ya apuntaban su poder devastador, la respuesta global fue escasa. Hoy el balance es de 25 millones de muertos, 33 millones de infectados, graves consecuencias socioeconómicas... y sólo 4 millones de personas en tratamiento, de los 9,5 millones que lo necesitan con urgencia. ¿Cómo hemos permitido que una epidemia tan letal perdure tantos años? Con dos millones de muertos el año pasado, ¿alguien duda que es una emergencia?
La lucha contra el sida se basa en un esfuerzo conjunto de fi nanciadores gubernamentales como el Fondo Global y actores privados como las ONG. Dejar partes importantes en manos de iniciativas privadas nunca ha sido una opción ante la epidemia de gripe, cuyo control ha sido totalmente asumido por los gobiernos: la salud de sus votantes estaba en juego.
La tuberculosis (TB) es otro ejemplo de este escaso compromiso político y de cómo la proximidad marca la respuesta: con 9 millones de nuevos casos anuales, el año pasado 1,6 millones de pacientes murieron de una enfermedad tratable y sin apenas respuesta. En cambio, encuentra cepas de TB multirresistente en las fronteras de Europa Occidental, y ahí tienes ya algo más de atención.
La malaria, con casi un millón de muertos al año (la mayoría niños) y media población mundial en situación de riesgo, supone hasta el 40% del gasto en salud pública de los países más afectados.
La terapia combinada con artemisinina todavía es efectiva, pero algunos estudios reportan cada vez mayores resistencias.
Lo más preocupante es que no se prevé que pronto salgan nuevos medicamentos al mercado y, sin ellos, el mundo puede tener que volver a afrontar grandes epidemias en zonas tropicales como en el pasado.
La falta de medicamentos efectivos y asequibles es una característica común.
El sector público eludió su responsabilidad, dejando la iniciativa en manos de la industria farmacéutica privada. Pero ésta depende del mercado y las enfermedades de los más pobres no dan beneficios: ellos nunca podrán comprar sus productos.
Éste es el caso de entre 10 y 15 millones de personas infectadas de Chagas en Latinoamérica, una enfermedad descubierta hace 100 años que sigue combatiéndose con fármacos de hace 40, con graves efectos secundarios.
No existen formulaciones pediátricas, ni un tratamiento efectivo de la fase crónica de la enfermedad, ni tampoco nuevos métodos diagnósticos para una infección que mata a 14.000 personas al año.
Contra la enfermedad del sueño también se usa un medicamento viejo y muy tóxico. La producción de la mejor alternativa (aunque no ideal), la efl ornitina, estuvo a punto de interrumpirse por no ser rentable. Pero entonces se descubrió que era un buen remedio para el vello facial femenino. De pronto había mercado: no bastaba con una población africana pobre y moribunda.
La leishmaniasis visceral o kala azar es otra enfermedad parasitaria letal. Cada año se registran 500.000 nuevos casos, y la última década ha visto crecer el número de infectados y de difi cultades por la coinfección con el VIH.
Una vez más, la respuesta global ha sido un gran silencio. Y, una vez más, faltan medicamentos más efectivos y asequibles.
Todas estas enfermedades infecciosas afectan a personas sin recursos en zonas tropicales, tal como ocurrirá con la gripe A. Los países ricos, que han almacenado millones de antivirales para
tratarla y prevenirla, quizá tendrán que demostrar su compromiso real ante las
epidemias en los países en desarrollo.
¿Hasta qué punto estarán dispuestos a regalar sus medicamentos a países en los que el riesgo de muerte será mucho mayor?
La nueva gripe demuestra que la comunidad internacional está preparada para combatir enfermedades infecciosas que amenazan la salud pública. No debemos culpar a la OMS o a los
gobiernos de centrarse demasiado en esta pandemia. Lo que debemos hacer es exigirles que respondan de su silencio ante epidemias que hoy tienen consecuencias mucho más graves de las que seguramente tendrá jamás la gripe A.

video

De Impostores y Falsarios

http://noticiasdenavarra.com/2009/11/25/politica/estado/hackean-los-perfiles-de-las-hijas-de-zapatero-en-tuenti-y-desvelan-fotos-y-conversaciones-privadas
Hackean los perfiles de las hijas de Zapatero en Tuenti y revelan fotos y conversaciones privadas

http://www.elplural.com/macrovida/detail.php?id=40569
Detallan siete tipos de crímenes contra mujeres cometidos durante la dictadura
Juristas catalanes piden una investigación sobre los "crímenes de lesa humanidad de género" del franquismo “tal y como exige el Tribunal Europeo de Derechos Humanos”.


Si una hubiera nacido en una familia de rancias tradiciones nacional católicas y tuviera entre sus ancestros a defensores a ultranza de "Dios, Patria y Rey", se negaría firmemente a que le rompieran los esquemas de que el ancestro pudo no haber sido el héroe salva patrias que la transmisión oral familiar cuenta, porque la escrita hace referencia genérica, salvo en contadas ocasiones, sino un vulgar violador de republicanas y un asesino fusilador de rojos y herejes, un expoliador de bienes, un secuestrador de niños, un torturador, un enriquecido estraperlista a costa de la penuria ajena, etc.
Los blasones familiares no se tocan. El ancestro peleó con..., conquistó..., estuvo en...
Un héroe el ancestro. No importa a qué precio. Seguro que si hizo algo malo fué porque no tuvo más remedio, porque era un santo luchando por una causa justa. Luego se confesó y expió sus culpas. Amén.
Los que quedaron aprendieron a respetar el orden y la autoridad, aunque habría sido mejor un buen exterminio.
Supongo que este es el argumentario de una familia "de bién" a la que tuve la fortuna de no pertenecer. La mía hablaba en susurros, escondida, aterrrorizada, diciendo sí sin poder decir no. Así pues espero que la historia, lentamente, porque no se hizo en tiempo y modo, con retraso, ponga las cosas en un sitio y el adjetivo adecuado tras el sustantivo.
¿Y qué pintan las hijas del presidente Zapatero en todo esto? Pues que es más de lo mismo. Porque a estas criaturas las están machacando por ser hijas de quien son, no por quien se codean, cómo visten, lo que dicen o hacen. Lo que se está haciendo con estas menores no tiene precedente en la vida política, es una forma de ensañamiento que desvela lo que harían con ellas si pudieran, es tan vergonzoso que espero que tenga su merecido castigo. Primero fué el "abuelito" del Presidente, ¿recuerdan?, ¿recuerdan el cachondeo que se traían los "vencedores" durante el trámite de la Ley de Memoria Histórica?, después el cachondeo comparativo con la profesión de cantante de Sonsoles, con la de la señora Sarkozy, después la foto con Obama. Si pudieran, qué no harían.
Por eso espero que el tiempo, que todo lo cura, ponga los puntos sobre las íes, y el que fué un criminal lo sea a los ojos de la historia. Por lo demás, pueden seguir defendiendo nombres de calles y estatuas ecuestres. Aunque se empeñen en escribir la historia, nunca conseguirán engañar a todo el mundo.

sábado 21 de noviembre de 2009

De la cultureta local

¿Es cultura, arte, un ataque epiléptico en directo? Leo que la performance está subvencionada con dinericos públicos:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/Polemica/ataque/epileptico/directo/elpepucul/20091121elpepicul_3/Tes
¿Es cultura y arte la TV y lógico que nombren director de la cosa RTVE a un octogenario, después de haberse hinchado de prejubilar a los trabajadores del ente, y que el tal pida más dinericos y los que protesten no seamos los contribuyentes, sino las cadenas privadas?
¿Es razonable hacer un museo de las fiestas de san fermín, que, francamente, ignoro qué contenidos va a tener, como no sean fotos de Yolanda en la procesión, tirando el cohete, bailando en la calle al son de La Pamplonesa, comprobando el estado del recorrido del encierro, posando en el apartado, posando con el nieto del escritor aquel, el americano barbudo, presidiendo la corrida, tomando una tapita de Napardi, concediendo una medalla a la comparsa de gigantes y cabezones, quizá disfrazada de rastafari en la solanera, se atreverá a sacar imágenes del Riau Riau? Dios qué tedio de museo.Qué despropósito aldeano sugerir una cátedra de la fiesta.
Y mientras tanto, Huarte vacío, el Museo de Navarra no me consta que incorpore obra ni aspire a crecer un poco, eso de la plaza aquella al final de Carlos III, muerto de la risa, el Baluarte con su programación varietés y el Gayarre haciendo lo que puede, mientras la Sinfónica no sale de la mediocridad, el Orfeón con sobre esfuerzo, en cuanto a danza lo mejor son la escuelas privadas, en pintura los colores planos de Salaverri, literatura, poesía ¿qué es eso?, ¿cine? no me haga reir, ¿ciclos, muestras, certámenes? ¿Productos con entidad profesional que traspasen la frontera local? A lo sumo individualidades. Con qué descaro se ha hecho la propaganda de lo de capital cultural. ¿Cuál ha sido el coste de esa vacuidad publicitaria? en tanto la Escuela de teatro sigue naufragando desde su fundación,
Ampliaré lo de la escuela: Desde su creación, con aquella gestora que nadie recuerda, la escuela ha sido incapaz de salir de una endogamia enfermiza que no la deja crecer y lo mismo le ocurre con el local, que se chupa la mayor parte del presupuesto en un alquiler y mejoras que son un agujero negro. Lo siento, pero es mi opinión. Y esto no es ir contra la escuela, al contrario, yo estoy a favor, sobre todo de que lo hagan medianamente bien. Podría seguir, pero no quier hacer sangre.
¿Por qué los administradores piensan que si a ellos les gusta el vodevil, eso es cultura y lo tenemos que tragar los demás? Que la clase política es patética en lo artístico cultural es tan evidente, que solo hay que darse un garbeo por los espacios ad hoc, para ver que únicamente les interesan los canapés y el relumbrón. A todos. Claro que su apretada agenda les justifica las ausencias. Yo a todos estos les recomendaría la lectura de "Mis premios", de Thomas Bernhard. Un autor que se permitió escribir lo que le parecían los dadores de premios. Los demás podemos reirnos a su costa.
¿Qué hacer en esta pequeña ciudad pequeño burguesa, tan pagada de sí misma en lo cultural, tan pretenciosamente ridícula? Tiene razón Victor Iriarte cuando dice que todo este movimiento que se ha producido, una vez más, no va a servir para nada, personalmente creo que ni para que se le mueva la silla a alguno. Les da igual. Aquí, con aprobar los porsupuestos después de un teatral tira y afloja ya les vale. Casposos. Aprovechados, porque algunos se han aprovechado de la manifestación de hoy para salir en la foto y soltar frases vacías y tópicas que arrimen el ascua a su sardina: que si la cultura está en la calle, que si hay que apoyar la cultura, que si los jóvenes...; y otros ni se han dignado aparecer.
Qué pena de ciudad.
 
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