domingo, 27 de junio de 2010

Ellos se lo pierden


Posiblemente nos quedemos sin capitalidad cultural, como nos hemos quedado sin cementerio relevante, y eso que tenemos el mausoleo de Julián Gayarre, pero como si no. En una ocasión le explicaba a un escocés el por qué del nombre del Teatro Gayarre, y como si nada. Es lo que tiene el mundo, que no se entera de lo que tienen aquí. Ellos se lo pierden. Alguna vez se darán cuenta de que tenemos hasta circuito de velocidad, pero eso será si lo inauguran con una prueba de relevancia international, y no una jornada de puertas abiertas a doblón para que lo degusten los lugareños y vean lo que les aimos hecho. Lo más gracioso fué el anuncio a toda página de construcciones Samaniego (página 11 del Diario de Noticias 25/06/2010), justo un día antes de que apareciera el informe de la Cámara de Comptos diciendo que el Gobierno favoreció a la constructora. "Construímos futuro" decía el anuncio. Lo que hay. Que no lo sabemos valorar. Ni nos valoran. Lo que se pierden.
A la orilla de un pozo,
sobre la fresca yerba,
un incauto Mancebo
dormía a pierna suelta.
Gritóle la Fortuna:
«Insensato, despierta;
¿no ves que ahogarte puedes,
a poco que te muevas?
Por ti y otros canallas
a veces me motejan,
los unos de inconstante,
y los otros de adversa.
Reveses de Fortuna
llamáis a las miserias;
¿por qué, si son reveses
de la conducta necia?»
El muchacho y la fortuna
de Félix María Samaniego

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